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Los productores se dan 15 días para hallar un pacto que salve la papa local

   

Imagen de archivo de un huerto con papas de color, en plena faena de recolección (medianías de Tenerife). | DA

ROMÁN DELGADO | Santa Cruz de Tenerife

Los agricultores integrantes de la primera organización de producción y comercialización de papas del país en Canarias (Aprofhote) no han dejado lugar a la duda y anteayer decidieron que el tubérculo recogido en sus tierras en la campaña de media estación que aún no se ha comercializado, en torno a dos millones de kilos, no saldrá de instalaciones de la OPFH Aprofhote si el precio de venta en primera transacción no alcanza al menos el nivel de los 0,40 euros por kilo.

En estos momentos, los operadores mayoristas hablan de cotizaciones entre 0,28 y 0,30 euros por kilo, lo que significa vender con importantes pérdidas, principalmente porque los costes de producción de estas explotaciones agrícolas oscilan entre los 0,43 y 0,45 euros por kilo, según los cálculos oficiales del propio Cabildo de Tenerife y del Gobierno de Canarias.

El valor de comercialización en primera transacción que da el mercado local está forzado a la baja por la importación de papa, sobre todo de países sureños de la cuenca mediterránea, y también por el fuerte incremento de la economía sumergida en esta actividad, lo que está relacionado con la crisis y la puesta en cultivo de muchas tierras antes baldías. Esta oferta extra, que no tiene canales de comercialización normalizados y que ha llegado a ser abundante, como lo ha sido la campaña estival de este año, ha jugado en contra de los agricultores profesionales y tradicionales; o sea, de los que realizan su actividad dentro de la legalidad.

Lo que tienen bastante claro los productores de papas integrados en Aprofhote (entidad que agrupa a campesinos sobre todo de las medianías del Norte y del Sur, los que controlan la oferta principal de papa local de Tenerife y de Canarias) es que no deben ni quieren vender sus producciones por debajo de la horquilla 0,40-0,45 euros por kilo, pese a que el límite inferior de esos precios en muchas circunstancias incluso genera pérdidas.

En esos casos, y también en los más ventajosos, para compensar se cuenta con la ayuda a la comercialización de la papa de producción local que se paga todo los años con cargo al programa Posei (financiada en su totalidad por la Unión Europea) y que representa, para el caso de las partidas vendidas a través de OPFH, un dinero extra de 0,15 euros por kilo (25 pesetas). Esto sólo será así para los propietarios o arrendatarios de explotaciones de papas que cuenten con seguro específico suscrito para este cultivo en este año.

En caso contrario, se aplica una penalización del 10%. La oferta de papa del país que forma parte de la economía sumergida no cobra ayuda Posei, y también se debe saber que las partidas comercializadas de forma legal y a través de sistemas diferentes de las OPFH cuentan con una ayuda unitaria por kilo bastante menor, de 0,06 euros por kilo (10 pesetas). Este estímulo se planteó así para aglutinar el máximo posible la producción de papa local en torno a las organizaciones de productores de frutas y hortalizas (OPFH), lo que, dependiendo de Islas y comarcas, se ha conseguido con mayor o menor éxito.

Con las ideas claras

La asamblea de Aprofhote, celebrada el miércoles por la tarde-noche en instalaciones que el Cabildo de Tenerife ya compró a la Sociedad Cooperativa Agrícola de Benijos (sita en los altos de La Orotava), concluyó que, si en el plazo de entre 10 o 15 días no se alcanza un acuerdo entre todos los operadores (con la mediación de las administraciones públicas canaria e insular) que dé salida a la papa hoy almacenada (y que ello se produzca a un precio razonable), se pondrán en marcha medidas de presión como el volcado de parte de la producción local en grandes centros de distribución al por menor, en la propia Mercatenerife o antes instalaciones de grandes importadores.

Según se aprobó, los labradores quieren que el consejero regional de Agricultura, Juan Ramón Hernández, y el presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, expliquen ante la asamblea, el 26 de agosto, qué soluciones tienen para evitar que la crisis de la papa sea al final una guerra abierta y muy dura contra la papa de fuera, de la que se espera una avalancha, muy pronto, a 0,21 euros/kilo.

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Un paisaje lleno de incertidumbres

Los agricultores canarios tienen muy bien aprendido que, como dice el dicho, “quien no llora, no mama”. Justo esto es lo que ocurre con los productores de papas y los problemas que tradicionalmente han tenido en verano, principalmente a partir de 1998 (cuando se aniquiló el sistema de control de las importaciones de papas en el llamado periodo sensible, etapa en que más se produce en Canarias), para vender sus cosechas a precios que no generen pérdidas, lo que, si no hay pacto comercial, que es lo que ahora se persigue, es prácticamente imposible.

En Tenerife, la producción de papa que aún no se ha comercializado y que está bajo el control de entidades agrarias alcanza los tres millones de kilos. Esta cantidad global se pretende vender sobre todo en esta Isla, y ello se quiere hacer entre este mes y septiembre, justo antes de que se abra la veda de la papa británica, que ya amenaza con llegar a puerto con buena calidad y a extraordinario precio, nada más y nada menos que a 0,21 kilos por euro, justo la mitad del coste de producción mínimo que tiene la oferta canaria. Por esto, o hay pacto, o hay guerra.

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