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LA ÚLTIMA > POR FRANCISCO MURO DE ISCAR

Por favor, cambiad el mundo

   

Madrid es una fiesta de jóvenes que viven su fe con alegría. Nada hay más triste que un católico triste, pero eso no sucede en Madrid. Los cientos de miles de jóvenes que asisten a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) son gente alegre, que vive su fe desde la esperanza, sin complejos, solidariamente. Lo han demostrado en muchas ciudades españolas en esta semana preparatoria y lo van a seguir haciendo en la capital de España. Escucharán el mensaje de Benedicto XVI y su llamada al compromiso y lo harán cantando, con la sonrisa en los labios. Esta fiesta promete.

El compromiso individual y colectivo es lo que tiene que quedar después de la JMJ. No vale sólo el momento, la Jornada, hay que hacer más: cambiar el mundo. ¿Un objetivo imposible? Aunque lo fuera, tenéis que intentarlo. Cada uno en su país y todos unidos en todos. Acabad, por favor, con esta sociedad enferma, sin valores, que tiene sus objetivos en el consumo o en la supervivencia individual y no en la solidaridad y la equidad. Hay millones de parados, muchos de ellos jóvenes, que posiblemente nunca encuentren un trabajo. Hay que cambiar esa dinámica terrorífica. Hay que salir de la crisis para no volver a entrar en ella. Hay que acabar con el despilfarro público y privado porque es una ofensa al sentido común. Hay que dar educación a todos, para que todos tengan oportunidades y no aumenten las distancias entre ricos y pobres. Tenéis que cambiar la forma de hacer política, de gobernar, para que la honradez y el servicio a los ciudadanos sean los ejes de una de las actividades más nobles que puede ejercer un ciudadano.

Esa regeneración difícilmente la pueden llevar a cabo los actuales políticos, muchos de los cuales han puesto siempre el interés partidista por encima del general. No hay que crear un partido nuevo, y menos de carácter confesional, sino cambiar los actuales. Tenéis que participar: no dejar que hablen en vuestro nombre. Tenéis que levantar la voz limpia del cristianismo, de Jesús. Acabad con una sociedad que es prisionera del miedo y que no sabe cómo afrontar la crisis que vive. Os dejamos un mundo maravilloso y terrible. Si los políticos no son capaces de encontrar soluciones que nos saquen de la crisis, vosotros tenéis que buscarlas. Podéis.