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Sonata para Samuel

   

Marisel y el pequeño Samuel. | F. P.

INMA MARTOS | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Marisel peina a su bebé “para que salga guapo en la foto”, aunque a él no parece importarle demasiado. Está dentro de un cangurito, que bien podría ser una pequeña mochila, porque de su pequeño cuerpo solo asoman unos pies que no miden ni diez centímetros.

Ajeno a la expectación que se ha formado a su alrededor, en un box individual de la unidad de cuidados medios del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria (Hunsc), Samuel dormita relajado, pegado al pecho de su madre. Es un niño sano, a pesar de que hace solo un mes cuando nació, pesaba apenas 900 gramos.

La habitación que Marisel preparó para él con todo detalle en su casa del municipio de Adeje sigue esperando impaciente a su nuevo habitante, al igual que toda su familia. Pero, por ahora, es la madre quien todos los días se traslada hasta el hospital para pasar el mayor tiempo posible con el pequeño. Su padre también acude siempre que el trabajo se lo permite. En las cinco semanas que han pasado desde que nació ha logrado subir bastante de peso, y ya son 1,6 kilos, aunque no son suficientes para independizarse de los médicos y el resto de personal sanitario que lo trata y lo cuida para que pueda desarrollarse con normalidad.

Melómano

Cuando Samuel solo era un proyecto de sí mismo, en el vientre de su madre ya escuchaba música todos los días entre las cuatro y las cinco de la tarde. Marisel se encargaba de ponerle la melodía “de un muñeco que le compré en la farmacia”.

A los pocos días de dar a luz, con solo 28 semanas de gestación por rotura de la bolsa, comenzó a notar que Samuel se intranquilizaba, “y armaba un jaleo tremendo”. Esto ocurría precisamente en el margen horario en que ella acostumbraba a ponerle música y “le pedí al pediatra que me permitiera traerle el muñeco, porque me parece que lo echaba de menos”, dice. “Quería mencionarlo, porque es algo muy curioso”, explica.

Marisel tiene una voz dulce y una ternura en la mirada y los gestos, propios de una mamá. Enseña a su pequeño a los presentes sin recato y con orgullo. Samuel es un bebé de rasgos nítidos. Da claras muestras de no gustarle la luz, ni que interrumpan su concierto diario de Mozart que, según asegura su madre, “le relaja y le produce bienestar como ninguna otra cosa”. Él escucha las sonatas a través de un teléfono móvil que Marisel conecta a un dispositivo incluido de fábrica en el portabebés.

Santiago López, segundo por la izquierda; Paloma González, a su lado, seguida de Evelio Domínguez y parte del equipo de la UCI. | FRAN PALLERO

Al pequeño le dieron el alta hace días de la UCI neonatal, pero durante el mes que estuvo allí, como los demás nacidos prematuros que han de recibir cuidados en la unidad, disfrutó de las sesiones de musicoterapia que el departamento incluyó en su programa de cuidados en agosto del año pasado.
“Aunque le cambiaron el horario de la música a las nueve de la noche, se demostró que descansaba mucho mejor y tenía un sueño más profundo”, asegura Marisel. Todas las cunas llevan asido un ordenador que además de cumplir con los cometidos de medición de las constantes vitales y demás parámetros médicos, disponen de un programa para musicoterapia.

Resultado

Evelio Domínguez, enfermero especializado en neonatos y musicoterapia, coloca unos altavoces a 30 centímetros del bebé y a un volumen de no más de 65 decibelios. “El resultado no es inmediato”, explica Evelio, “en el computador se va registrando la evolución del estado del bebé, a través de la frecuencia cardíaca, las constantes vitales y se puede observar que poco a poco alcanza la relajación”.

“Los estudios en los que se basa esta terapia están basados en la música de Mozart y en concreto en sus sonatas”, indica Paloma González, pediatra de la unidad y responsable de la terapia. “Solo se utiliza este tipo de música por las características concretas de las composiciones”, dice.

Complemento

“La musicoterapia no es parte del tratamiento”, comenta Paloma González, “es una terapia complementaria que no tiene mayor pretensión que dar confort y bienestar a los bebés, ya que se ha demostrado por medio de numerosos estudios que es beneficioso para los nacidos prematuramente en concreto, y en general para todos los bebés”.

Como terapia, en el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria la música está indicada a los niños que nacen con un peso inferior a los 1,5 kilos de peso, pero siempre se aplica bajo consentimiento informado de los padres.

Desde su comienzo, treinta bebés la han experimentado y según asegura el jefe de la UCI Neonatal, Santiago López, “los resultados de la musicoterapia son manifiestos junto con otras terapias alternativas que también aplicamos y que están dirigidas a procurar el bienestar del bebé”. Estos métodos que en ningún caso sustituyen los tratamientos médicos que estos bebés nacidos con bajo peso necesitan para sobrevivir, ayudan sin embargo a los pequeños a hacer llevadero el impacto de nacer antes de tiempo y vivir prematuramente en un ambiente hostil. Por eso, todas estas técnicas alternativas están dirigidas a recrear un entorno tan similar al del interior de la placenta como sea posible.

La oscuridad, el silencio, las voces que se escuchan lejanas o la contención, que consiste en arropar al bebé como si estuviera en un espacio reducido, son lo que hace que el bebé se sienta más seguro en un mundo para el que aun no está preparado.

“Es hermoso mi bebé”, dice Marisel mirando a Samuel con dulzura, tras asegurar que quiere tener más hijos “si Dios me lo permite”.

Detalle del bebe y el móvil con la música. | F. P.

[apunte] Bebés a medio hacer…

Hay niños que bien de forma fortuita, o por otras causas relacionadas con la edad o algún trastorno sufrido por la madre durante el embarazo, deciden nacer antes de que concluya el periodo de gestación natural.

Cuando esto ocurre, algunos de los órganos, como los pulmones, el sistema digestivo, el corazón o su cerebro, no están aun formados del todo y la labor del equipo médico de la UCI neonatal es conseguir que maduren lo necesario para funcionar correctamente en un ambiente que casi nada tiene ver con el útero de la madre. Aunque parezca un milagro, cada vez se salvan más niños que nacen con peso inferior a los 600 gramos, pero muchos de ellos arrastran secuelas de por vida.

En Canarias, según afirma Santiago López, jefe de la UCI Neonatal del Hospital Universitario La Candelaria, de 4.000 nacimientos, el 8% de los niños son prematuros.

La cifra se ha reducido respecto a los datos de 2008, cuando era del 12%. El límite está en la semana 37 de gestación. Todos los bebés que nacen con menos tiempo de embarazo se consideran prematuros y hay que aplicarles un protocolo de cuidados dependiendo de las complicaciones clínicas.

“Este año, sólo ha habido tres niños que pesaron al nacer entre 500 y 600 gramos”, indica el doctor López. “En los últimos años, la tecnología, los tratamientos y los conocimientos al respecto han avanzado muchísimo, lo que hace posible que la supervivencia sea muy alta”.[/apunte]

[apunte] Melodía perfecta

La pureza y simpleza de las sonatas de Mozart, en concreto las compuestas para piano, son la clave para que la música de este compositor sea la elegida para la terapia con bebés. Miguel Ángel Aguilar, historiador de la Música y gestor cultural, indica que la decisión de optar por las sonatas para piano como forma terapéutica podría tener que ver con una valoración fisiológica y musical del modelo clásico en una de sus manifestaciones más formalmente refinadas. Las composiciones tienen estructuras tonales simétricas, reconocibles, previsibles y están exentas de disonancias por lo que evitan cualquier exaltación, al tiempo que contienen una línea melódica reconocible, explica Aguilar. El uso de las sonatas para piano pueden responder a que la gama cromática resulte terapéuticas.[/apunte]