(DES) TROZOS > POR LUIS PADILLA

Un equipo ‘más’ de la Segunda B

El CD Tenerife va a jugar esta temporada en Segunda División B con un equipo de Segunda División B. Parece una obviedad, pero no lo es tanto. Al menos, si se recuerdan algunas de las críticas expresadas durante los dos últimos años. Así, hace un par de veranos se decía que el Tenerife iba a “jugar en Primera División con un equipo de Segunda”. Y el año pasado se insistió en que se había confeccionado “una plantilla de Primera para jugar en Segunda”. En cualquier caso, en ambas ocasiones el resultado fue el mismo: el descenso de categoría.

LAS DUDAS Esta temporada será diferente: el CD Tenerife va a jugar en Segunda División B con una plantilla de Segunda División B. Con lo bueno y lo malo que ello implica. No hay jugadores desequilibrantes, pero sí una docena de elementos con amplia experiencia en la categoría (incluyendo las siempre complicadas fases de ascenso) y que saben cómo jugar determinados partidos. Ello puede dar a los blanquiazules algunos puntos en escenarios o situaciones complicadas. Las dudas, por tanto, no las genera la falta de experiencia (ni de compromiso), sino la ausencia de calidad individual y el discreto funcionamiento colectivo mostrado hasta ahora. Unas carencias que el grupo del técnico Antonio Calderón comparte con la inmensa mayoría de los equipos de la categoría.

LAS CARENCIAS El Tenerife va a ser un equipo más de Segunda División B. Sin futbolistas capaces de resolver encuentros en acciones individuales y sin especialistas en jugadas a balón parado, los triunfos deberá sudarlos uno a uno. Además, inicia el curso con carencias importantes. La gestión profesional de Pedro Cordero no ha sido mala, pero la entidad ha llegado al debut liguero con deficiencias sin resolver: falta un central de jerarquía (en espera de que Pablo Sicilia se recupere), no hay un lateral izquierdo solvente (en espera de que Jesús confirme las expectativas apuntadas) y hay carencias en la banda derecha y en el centro del ataque (en espera de que se realicen las adquisiciones anunciadas). Empezar así el campeonato es dar ventaja a los competidores.

LAS VENTAJAS Eso sí, el Tenerife tiene un amplio margen de mejora. Con una plantilla (casi) totalmente nueva, la lógica invita a pensar que, si el trabajo de Antonio Calderón es bueno, el equipo progresará con el paso de las jornadas, la llegada de nuevos futbolistas y la recuperación de varios lesionados. Y hay argumentos suficientes para pensar que el Heliodoro se atragantará a los rivales: campo grande, masiva afluencia de espectadores (para ser la Segunda División B), viajes incómodos… Por eso, aunque el torneo sea largo y el ascenso se decida una vez acabada la liga, es vital empezar bien. Para no dar ventaja a los competidores y para creer en un proyecto que por ahora ofrece más dudas que certezas. Al menos, si el objetivo es el ascenso.