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SOLIDARIDAD >

Un ideal convertido en realidad social

   

El centro de acogida de Candelaria cuenta con diferentes estancias, entre las que destacan una amplia sala de estar, una terraza y una capilla. | JAVIER GANIVET

INDRA KISHINCHAND | SANTA CRUZ DE TENERIFE

“Por y para ellos” es un lema que resume a la perfección las ansias de cambiar el mundo de muchas personas. Aunque en algunos casos no es más que pura palabrería, un falso alarde de solidaridad, en esta ocasión, la mirada de las personas que trabajan en el centro de acogida Fundación Canaria Santuario de Candelaria demuestra que se trata de un compromiso real adquirido con la sociedad, una verdad transformada en hechos.

Esta residencia de mayores comenzó su andadura en septiembre del año 2010. Fue entonces cuando el padre Jesús Mendoza, perteneciente a la orden de los Dominicos, entendió que existía una necesidad absoluta de construir en Candelaria un lugar que se convirtiera en un referente social y solidario. Según sus propias palabras era imprescindible ayudar a quienes más lo necesitaban. Tuvo la oportunidad de recorrer muchos de los barrios del municipio y se dio cuenta que había gente mayor que pasaba la mayor parte de su tiempo sola o que tenían que esperar a que sus familiares volvieran del trabajo para llevar a cabo sus actividades más básicas. Así, surgió la idea de construir un centro donde estas personas pudieran disfrutar de la mejor compañía además de estar atendidos las 24 horas por si se produjera algún incidente.

Su propuesta se hizo realidad con el respaldo de su comunidad y de la Fundación Gerón. Esta organización se creó en Sevilla, donde tiene su sede, en el año 1994 y administra residencias en todo el territorio español.

La Fundación Gerón es la encargada de gestionar la residencia de Candelaria, mientras que los padres dominicos son los dueños de la misma.

Esther, trabajadora social y actual directora del centro, asegura que para ella su labor es un regalo. Siempre quiso ocupar el puesto que ahora ostenta. Una vez conseguido, sonríe al pensar en todo lo que le aportan las personas con las que pasa cada uno de sus días. No puede evitar admitir que supone un esfuerzo, un trabajo en el que no existen las excusas y en el que se vive casi única y exclusivamente por el bien de los demás, pero merece la pena. Tan solo una sonrisa es un regalo que no se puede comparar. El padre Mendoza, quien aparte de ofrecer misa en el centro los sábados por la mañana, visita la residencia a menudo, así lo reafirma. El simple hecho de pasar un rato con ellos alegra a cualquiera que pase por allí.

El centro de acogida Fundación Canaria Santuario de Candelaria tiene 96 plazas para residentes y 10 para personas que únicamente pasan allí el día y vuelven a dormir a sus hogares.En este momento solo se encuentran 36 residentes.

Todos ellos pueden disfrutar de los cuidados de los auxiliares de enfermería, los enfermeros, la fisioterapeuta y el médico que trabajan para su comodidad. Este último está localizable durante todo el día. Aparte, realiza visitas rutinarias par verificar la salud de sus pacientes. Por las mañanas hay una animadora sociocultural con la que realizan distintas actividades, como manualidades o gimnasia. En la terraza del centro hay huerto en el que ayudan a plantar lo que ellos deseen.

Las habitaciones de los inquilinos pueden ser de dos o cuatro personas. La trabajadora social se encarga de hacer los grupos según sus personalidades para que no haya problemas entre ellos. Los detalles son lo más importante.

El centro cuenta con unas modernas instalaciones y un entorno acogedor. Las vistas al mar le aportan una sensación de frescura y naturalidad muy agradable para quienes lo habitan. También lo disfrutan los familiares de los residentes, a quienes se les tiene muy en cuenta en las decisiones relevantes relacionadas con el paciente y para quien las puertas siempre están abiertas. Eso sí, es muy importante respetar los horarios de las comidas de las personas mayores. En el centro se intenta seguir una rutina estricta para facilitar la calidad de vida y el envejecimiento activo.

Esther cuenta orgullosa como una pareja, aún en un envidiable estado de salud físico y psicológico había acudido al centro para reservar plaza para un futuro no muy lejano. Este es un ejemplo que demuestra la reputación del centro a pesar del poco tiempo que lleva en funcionamiento.

Es precisamente por esta razón por la que la directora del centro ansía recibir más residentes. De este modo, se podrán ampliar las actividades, en las que estarían incluidas, además de las ya nombradas, las salidas de la residencia a otros lugares de interés cultural, social o de ocio.

El motor de un proyecto como este es la sensibilidad hacia una realidad social ya imposible de esconder. Aunque muchos intenten evitar el compromiso con el mundo, otros afrontan la tarea con valentía y sin miedo. Bien es cierto que el camino a veces puede resultar muy duro, pero vale la pena comprender que no es solo por los demás, sino que la solidaridad supone un paso en adelante para el conjunto. Un ideal convertido en realidad.

El comedor se encuentra en la tercera planta de la instalación. | J. G.

[apunte] Alimentación

El centro de acogida Fundación Canaria Santuario de Candelaria valora de manera muy precisa la alimentación de todos sus residentes. Los cocineros del centro se encargan de elaborar los menús de manera que la comida sea adecuada para sus inquilinos. Hay tres tipos de menús, normal, diabético y triturado, expresamente configurado para las personas que tienen esta necesidad. Hay cinco comidas al día, de modo que nunca coinciden los platos en el almuerzo y la cena. El menú puede consultarse en un tablón colocado en los pasillos. Además, en la residencia existen una serie de horarios estipulados que deben cumplirse todo los días. De este manera, se establece una rutina de vital importancia. Los individuos que acuden al centro de día también pueden realizar allí sus comidas.[/apunte]