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el mojón > por Domingo J. Jorge

Y de San Roque al Cristo

   

Quien piense que el verano no está marcado en La Laguna, como señalan las tradiciones, por las fiestas patronales, desconoce completamente la idiosincrasia de nuestro pueblo. Como señalábamos el pasado mes, julio trae San Benito, y todos los barrios y pagos laguneros sacan a sus patrones para rendirles el culto debido, y agosto sigue en esta línea, donde San Roque mantiene su día, al igual que sucede con San Bartolomé de Geneto. Y el momento culmen de La Laguna llega en septiembre con la festividad del Santísimo Cristo de La Laguna. Y vuelvo a repetirlo, todo este compendio de fiestas, grandes y menos grandes, dejan unos dineros que proceden también, en parte, del sector agropecuario. Los manjares, que nos sirven en los ventorrillos del Cristo, o las grandes viandas que se ponen esos días en las tascas, guachinches, casas de comida y restaurantes de La Laguna, tienen todos un mismo origen, el de nuestros agricultores y ganaderos. Está claro que la cadena de producción sigue viva. Pero saben una cosa: “hay que mantenerla y eso está en la mano de todos el hacerlo”.
Da pena que algunos grandes rincones del manjar en La Laguna todavía sólo se planteen poner en sus cartas, chuletón de Ávila -con todo el respeto para los abulenses- o vino de Rioja -con el mismo respeto para los riojanos-. En nuestra tierra buenos vinos, carnes y quesos, todos los que quieran. Y saben, todos tenemos que comer.