Por Juan Henríquez >

¡Zapaterazo!

¿Cómo dice?, no, perdone, socialista hasta la médula, eso sí, independiente y librepensador, por eso me permito decir lo que pienso sin estar sujeto a reglas absurdas que sólo sirven para que te amordacen. Pues claro que el PSOE y el PP no son lo mismo, es evidente, podríamos hacer una lista de hasta veinte diferencias entre ambos idearios. Ahora, negar que el PSOE en determinadas actuaciones, obligadas o no, ha desarrollado una política neoliberal, es una sandez. Se que no soy original en la afirmación precedente, pues han sido diputados del propio PSOE, De la Rocha y Pérez Tapias, ambos miembros de Izquierda Socialista, los que han dicho, concretamente en referencia a la reforma de la Carta Magna, que se trata de una “imposición del neoliberalismo”. Que los militantes socialistas son sumisos, y a regañadientes se vean en la obligación de defender la reforma constitucional para limitar el gasto público, hasta admirable me parece; me recuerdan a unos señores que te aparecen encorbatados los domingo por la mañana, con unos maletines repletos de panfletos, tratando de convencerte de lo bien que se vive en el más allá.
Pero de ahí a que intenten hacerte comulgar con ruedas de molino, ¡hasta feo está! Lo viren pa´rriba, o lo viren pa´bajo, con la propuesta de Rodríguez Zapatero de la reforma constitucional para limitar el gasto o déficit público, se traiciona uno de los principios fundamentales del socialismo español: déficit público para corregir los desequilibrios sociales entre pobre y ricos. Jamás el PSOE había traicionado esta regla ideológica. Sé que es difícil aceptar esta realidad, pero tan cierta, cómo histórica.

Me parece poco inteligente no preguntarse por qué el PP ha aceptado con tanta alegría la propuesta de ZP.

Sin embargo la respuesta es más sencilla de lo que parece. Los peperos contemplan como una herramienta vital limitar el déficit público, es para ellos una buena excusa para acabar con los derechos sociales, en definitiva, con el Estado de Bienestar Social. Tampoco soy original aquí, pues es una teoría socialista que empleaba Pablo Iglesias, precisamente, para marcar la diferencia con la derecha española.

La traición ideológica contra el déficit presupuestario, es, sí se me permite la expresión, una aventura política más de Zapatero. En palabras de Antonio Gutiérrez, diputado independiente socialista, habla de: “el último trabajo sucio a la derecha”. Totalmente de acuerdo con el que fuera Secretario General de CC.OO.

Decidir la reforma constitucional de forma unipersonal, con premeditación y alevosía, con el único apoyo del apretón de mano de Rajoy, es tan deleznable cómo la propia reforma, que por mucho que la tratan de explicar, ni los propios militantes socialistas se enteran de que va esto.

Hurtar, no ya a su partido, sino al conjunto de los españoles, el derecho moral y ético de pronunciarse sobre tan determinante asunto a través de referéndum, es una tiranía contra la ciudadanía. Señores militantes del PSOE, traguen los sapos que quieran, a mí sólo se me ocurre un calificativo: ¡Zapaterazo!

juanguanche@telefónica.net