OPINIÓN > POR ANDRÉS ABERASTURI

¿Para qué sirve el Defensor del Pueblo? > Andrés Aberasturi

A los políticos les importa un bledo las preocupaciones del pueblo; viven de representarlo, pero la realidad es muy otra. Y ésta no es una afirmación frívola, sino que surge de lo ocurrido en la comparecencia de la Defensora del Pueblo (en funciones) ante el pleno del Congreso.

Y lo primero es explicar por qué resulta necesario entrecomillar pleno: las señorías presentes eran tan escasas que daba pena y rabia el desolador paisaje que se presentaba frente a la oradora que llegaba, nada menos, que a informar a los representantes sobre la quejas de los representados, de todos nosotros, del pueblo.

Ese vacío, que llenaba casi el hemiciclo, era ya una bofetada a la institución que representa doña María Luisa Cava de Llanos.

Nunca la figura constitucional del Defensor del Pueblo les ha preocupado mucho a sus señorías y la oyen (los pocos que la oyen, insisto) porque hay que oírla, pero no parece que tomen nota ni tengan la más mínima vocación de buscar soluciones a los problemas que allí se exponen.

Pero en esta última comparecencia, la defensora en funciones traía una sorpresa: pedir al Ministerio de Justicia que estudiara la posibilidad de contemplar como delito el despilfarro del dinero público, o sea, de nuestro dinero, del dinero de todos.

Esta petición cayó como un jarro de agua fría entre las adormiladas señorías que, en lugar de agachar la cabeza avergonzados porque en todas partes cuecen habas, reaccionaron de la peor de las formas posibles.
Así, directamente sólo habló del tema la representante de CiU, que se mostró “asombrada” por lo dicho por la defensora y pidió que aportara “datos y más rigor”.

Parece ser que la diputada de CiU no lee los periódicos porque el despilfarro es el pan nuestro de cada día. Pero al menos Montserrat Surroca, se refirió directamente al asunto.

El resto aprovechó, una vez más, para su particular guerra al margen por completo del despilfarro, y así Tardá (de ERC) fue tan educado de acusar a la institución que representa la compareciente de actuar “como el brazo armado de la catalanofobia” y de estar “al servicio de la derecha nacionalista española”.

¡Toma ya!, eso para que vuelva el año próximo con su informe al pobre Defensor del Pueblo que le toque. Y ya puestos, el PSOE, aprovechando el hecho de que las quejas del pueblo aumentan de año en año, mostró su preocupación por “las señales que emiten las comunidades autónomas que han pasado a ser gobernadas por el PP”.

¿Para qué sirve realmente el Defensor del Pueblo si en el Congreso de los Diputados o no le hacen ni caso, o lo acusan de partidista?

Recuerdo con pena las esperanzas que en la transición se tenían con esta figura y en lo que ha quedado todo esto.