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¿Qué cuentan sus ojos?

Una niña de tres años se prueba unas gafas en una óptica. | DA

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

Los niños no son conscientes de cómo ven los demás y, como consecuencia, no pueden comparar. Por eso, son incapaces de trasmitir a sus padres una posible irregularidad en la vista, o cualquier otro problema ocular. “Hay trastornos en los ojos que solo se llegan a corregir si se actúa antes de los seis años”, según comenta la oftalmóloga del Hospital Universitario de Canarias (HUC), Alicia Pareja Ríos.

Uno de ellos es la ambliopía, o lo que se conoce vulgarmente como ojo vago. Ocurre cuando el cerebro recibe dos imágenes diferentes, por la pérdida de vista en uno de ellos o por estrabismo, y acaba ignorando la imagen que ve mal. Además, las dioptrías pueden aumentar y provocar mayor pérdida visual. Los oftalmólogos recomiendan que a partir de los dos años se realicen revisiones anuales con el fin de tratar a tiempo cualquier deficiencia.

Aunque en las consultas de Pediatría del Servicio Canario de Salud se realizan reconocimientos de todo tipo, incluida la vista, y los pediatras están haciendo grandes esfuerzos al respecto, los padres y maestros son quienes pasan mayor tiempo con los niños y pueden detectar de forma más fácil cualquier anomalía. Cada una de las minusvalías visuales tiene sus propios signos que ayudarán a los cuidadores a darse cuenta de las mismas. Dolor de cabeza, entornar los ojos o cerrar uno de ellos para enfocar de cerca o de lejos, picores, párpados rojos por el esfuerzo u ojos no alineados o que no se mueven hacia la misma dirección son algunos de los síntomas a los que hay que estar muy atentos.

Rendimiento escolar

No son pocos los padres que han visto como bajaba el rendimiento de sus hijos en los estudios, o que perdían el interés por las clases y, pasado un tiempo, se percataron de que la razón era una deficiencia en la vista. La doctora Alicia Pareja explica que el estrabismo es la anomalía más frecuente en niños. Lo ideal es llevarlos al oftalmólogo en cuanto se percaten de el problema con el fin de tratarlo lo antes posible y que no se convierta en un problema que se podría arrastrar el resto de la vida. El oculista u oftalmólogo será quien valore, según las características del bebé o del niño, cuál es la solución idónea para cada caso de forma individualizada. A su vez, valorará la necesidad o no de que lleve gafas, parches o si es necesario cualquier otro tratamiento.

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Defectos visuales

Miopía. Error de enfoque visual que dificulta ver los objetos a distancia. Los objetos cercanos se ven claramente y los lejanos se ven borrosos porque la imagen visual se enfoca delante de la retina.
wHipermetropía. Con frecuencia está presente desde el nacimiento y desaparece al término del desarrollo. Es la dificultad para enfocar los objetos de forma nítida.

Astigmatismo. Es uno de los problemas más comunes en la infancia y generalmente es congénita. Se debe a la desigualdad de la curvatura de la córnea, lo que altera la visión e impide el enfoque claro de los objetos de lejos y de cerca.

Estrabismo. Es la pérdida de paralelismo en los ejes visuales; lo que hace que uno esté desviado respecto al otro. El estrabismo tiene consecuencias estéticas si no se corrige durante la infancia.

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