sin excusas >

¿Se salvará el euro aunque Grecia quiebre? > Raquel Lucía Pérez Brito

Desde hace más de nueve meses no se habla de otra cosa que no sea de economía. Tanto la prensa escrita como la radio y las televisiones no paran de dar noticias sobre los últimos acontecimientos que afectan a la crisis de la deuda soberana, el posible incumplimiento de Grecia, las consecuencias que dicho incumplimiento puede provocar al resto de la zona euro, si será posible o no crear los eurobonos y si ha llegado el momento de caminar hacia una unión fiscal europea, entre otras cuestiones.

En estos días, los analistas se preguntan si la quiebra de Grecia puede provocar, o no, la desaparición del euro y, por tanto, el fracaso de la Unión Europea. Y una vez más hay opiniones de todo tipo: quienes afirman que aunque Grecia salga del euro la unión monetaria sí se puede mantener y los que piensan todo lo contrario. Es evidente que Grecia necesita crecer para poder hacer frente a sus compromisos. Uno de los caminos para mejorar su competitividad consiste en depreciar su moneda; es decir, que el euro valiese menos, para poder vender más barato fuera y hacerse más competitiva. Sin embargo, son pocos los analistas que valoran esta opción, dando por hecho que mientras Estados Unidos se encuentre tan debilitado y Alemania siga siendo el motor de Europa no es viable hacerlo.

Pero si los acontecimientos provocan que Grecia decida no pagar sus deudas o no pueda pagarlas, las consecuencias directas sobre su población serían terribles, ya que los funcionarios públicos no recibirían sus salarios, el Estado no podría mantener sus servicios públicos, los bancos griegos se colapsarían. El cierre temporal de algunos bancos y cajeros complicaría aún más las cosas y la posibilidad de que Grecia cuente con nuevos acreedores que le proporcionen liquidez quedaría muy lejana.

El Banco Central Europeo, en este caso, no podría ser de gran utilidad ya que se vería con las manos atadas al no poder aceptar los bonos soberanos de un país en quiebra como garantía y por lo tanto no podrían inyectar liquidez a los bancos griegos. La única salida que le quedaría a Grecia sería crear su propia moneda y comenzar de nuevo.

Si llegáramos a esta situación de incumplimiento de Grecia, las consecuencias traspasarían sus fronteras. Los acreedores, temiendo que otros países de la periferia puedan terminar de igual forma, trasladarían sus dineros hacia mercados más seguros. La caída de los precios de los bonos soberanos complicaría aún más la situación de los bancos europeos y la confianza en las economías de la eurozona se vería seriamente comprometida.

Por lo tanto, en estos momentos, si Grecia no cumple sus compromisos, el resto de la eurozona se verá seriamente afectada hasta el punto que el euro podría desaparecer. El objetivo de la zona euro es conseguir que Grecia sea capaz de aguantar hasta el 2013, momento en el cual entrará en vigor el mecanismo permanente de estabilidad europea, que permitiría actuar rápidamente en las economías que se puedan ver afectadas. Si el país heleno pudiese llegar hasta esa fecha, sin quebrar, una posible salida del euro se podría controlar con mejores herramientas que las actuales y no tendría por qué implicar ni la quiebra del país ni la desaparición del euro.

* Economista, abogada y licenciada en Ciencias Políticas | Twitter @errelu