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“El visitante busca tranquilidad”

La Oficina está bien surtida de mapas y guías para conocer el municipio, el Sur y la Isla en general. / DA

NICOLÁS DORTA | GUÍA DE ISORA

A pocos metros de la playa Chica, donde la arena se ha mantenido y el agua reposa entre el muelle viejo, está la Oficina de Información Turística de Playa San Juan, que gestiona el Cabildo en convenio con el Ayuntamiento. Nadia Noda trabaja para atender a los visitantes curiosos. “Lo que más recomiendo es la playa; la gente busca tranquilidad, y sin duda la playa tiene eso”, explica.

Desde que abriera sus puertas, en junio de 2010, la Oficina de Información Turística ha atendido a mucha gente. Hay meses con mayor afluencia, como diciembre, enero o marzo y donde se puede llegar a las 2.000 personas por mes, indica.

La Oficina está bien surtida de mapas y guías para conocer el municipio, el Sur y la Isla en general. “Lo primero que me preguntan los turistas es dónde pueden ir a comer, a la playa y qué es lo más visitado”, comenta Noda. “Generalmente no quieren algo parecido a Las Américas ni Los Cristianos, sino una playa más tranquila”, dice. Están en el sitio adecuado. El paseo remodelado conduce a la playa que acaba en una muralla de prismas, frente al horno de la cal. Luego hay otra zona de baño, pero de callao, como antes, con el mar abierto. Más lejos está Agua Dulce. Se puede ir caminando. La recompensa son sus fondos cristalinos.

Ingleses, alemanes, españoles y últimamente rusos visitan la oficina. Es un turismo que va en aumento. También hay residentes que preguntan dudas. “Nosotros asesoramos además sobre excursiones, como visitar los delfines. Vendo bastante el paseo de La Salinas. A los extranjeros les gusta mucho la roca volcánica, negra”, dice Noda.

El Bufadero

Cerca se encuentra La Caleta de las Viejas, famosa porque allí se cogía este preciado pescado, un manjar hervido, con cebolla y papas, o frito. También está el Bufadero. Cuando el mar está bravo soltaba un chorro de agua hacia arriba, como un géiser. Ahora está tapado con piedras para evitar que moje a las casa cercanas, hasta que alguien autorice que se pueda hacer algo, aprovechar ese fenómeno. Desde la Oficina de Turismo también destacan el mercadillo, que todos los miércoles llena la plaza de Playa San Juan. “Los extranjeros preguntan por este tipo de cosas”, explica Nadia. Estas dependencias están abiertas de diez a cuatro de la tarde.

Escuela de buceo

Cerca de esta Oficina se encuentra la Escuela de Buceo Playa San Juan, que regenta Pedro Teruel desde 1995. En la zona hay mucho que ver bajo el agua: la Cueva de los Cerebros (Lugar de Interés Comunitario), La Tixera, Punta Blanca. “Estamos para enseñar a la gente el respeto que se le debe tener al mar, por arriba se ve muy bonito pero no vemos lo que hay debajo. Nosotros somos meros invitados”, dice Pedro. Sus clientes suelen ser turistas y residentes.

De hecho dos personas acaban de llegar con el equipo de la Cueva de Los Cerebros, aunque no han entrado por las corrientes. Pedro se queja de que los pescadores deben estar más mentalizados del cuidado del mar. “Nosotros lo único que echamos al mar son burbujas”, concluye.

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Sueño Azul: un bar y un equipo de dominó

El dominó es un juego de suerte y estrategia, dos premisas de la vida que comparten cada mañana los miembros del equipo de Sueño Azul. “Lo mejorcito desde los túneles de Güímar hasta Los Gigantes”, dice uno de sus componentes. El equipo está en Primera División y son doce los titulares. Su presidente es Julio Arratia. Compiten por toda la Isla y parece que las suerte hasta el momento les acompaña. Entrenan en el bar que lleva su nombre, Sueño Azul, frente a la plaza. Carmen Moreno regenta el bar. Está frente a la iglesia San Juan Bautista, cerrada por problema en el techo y por orden del Obispado. Un salón parroquial y un cuarto mortuorio sustituyen al templo. “Pero no es lo mismo”, dice Carmen, quien sirve cortados y cervezas, aunque menos que antes. “Los tiempos han cambiado. Hace tres años yo vendía 39 cajas de cerveza y ahora compro 28”, dice. El mercadillo de los miércoles le beneficia, aunque más de una vez se ha visto apurada por la visita inesperada de la excursiones de la tercera edad. Los fines de semana hace carne de cabra, hígado de cerdo, pizzas, arepas. Comida sabrosa. Carmen Moreno lleva nueve años regentando el local y se pasa la vida en él.

En el número de 10 de la calle Lanzarote se encuentra la bar Garoé, donde principalmente se sirven pollos asados. María Mora es su dueña y tiene clientes de Puerto Santiago, Alcalá, Las Américas y, por supuesto, del pueblo. Vende a siete euros el pollo asado entero, y a seis euros un menú de medio pollo, con papas ensalada y cerveza. El domingo es el día que más vende. No se queja, pero nota la crisis.

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