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“Gadafi llamaba ratas a su pueblo, ahora se esconde como una de ellas”

El escritor Juan Goytisolo protagonizó un encuentro con los medios de comunicación. / JAVIER GANIVET

FRAN DOMÍNGUEZ | Santa Cruz de Tenerife

Es inevitable en un encuentro con Juan Goytisolo (Barcelona, 1931) hablar del mundo árabe, un mundo que conoce como pocos y que, en los últimos meses, ha experimentado convulsiones y conflictos que, en algunos casos, han desembocado en importantes cambios políticos. El escritor, que se encuentra en Tenerife participando en el Salón Internacional del Libro Africano (SILA), aseguró este viernes que los procesos revolucionarios que se están viviendo en ese contexto “son imparables”. “Se ha perdido el miedo a hablar de política, incluso en Marruecos. Es algo que se ha extendido por todos los países árabes”, sostuvo el celebrado autor de novelas como Señas de identidad y Reivindicación del conde don Julián en un ameno foro con representantes de medios de comunicación de la provincia.

Goytisolo se refirió a países de candente actualidad como Libia. “Muamar el Gadafi, que ha llamado ratas a su pueblo. Matad a las ratas, dijo; ahora, está escondido como un ratón en algún escondrijo”, sentenció. El escritor afirmó que la gente puede soportar un “régimen medianamente liberal: Lo que no puede soportar es una dictadura implacable que los reduzca a la pobreza”. Consideró que no es casualidad que los países que han generado constituciones sean aquellos en los se haya gestado la revolución, al contrario que otros. “El señor Gadafi, por ejemplo, se las arregló para que en Libia no hubiera ningún partido político”.

Goytisolo remarcó que se intuía la desesperada situación a la que podían desembocar algunas naciones árabes, como Egipto. “Así se lo dije en su momento a un periodista que me preguntó en Barcelona por cuál sería el país que seguiría a Túnez, y que luego se sorprendió cuando acerté. “Estuve un año antes de que ocurriera la revolución, que comenzó el 25 de enero, y el nivel de vida había descendido y la pobreza era brutal”.

El escritor también aludió a otra nación del Magreb que conoce muy bien: Argelia. “Se trata de un país que tiene un enorme superávit gracias al gas y al petróleo, pero la población tiene que vivir en condiciones muy duras. Todavía permanece en la retina de la gente los 200.000 muertos de mediados de los 90. Recuerdo que una mujer con quien hablé entonces, no sabía quién había matado a su marido ni por qué”, apostilló.

A su juicio, el origen de lo que ocurrió en Argelia se halla en el programa de arabización emprendido por Bumedian y la presencia de la corriente wahabí -de las más fundamentalistas del Islam- que luego desembocaría en el Frente Islámico de Salvación (FIS) y en la guerra civil.

Los jóvenes

En este tránsito por temas de la actualidad, Goytisolo comentó ayer que “los jóvenes están triunfando por todo el mundo” y “bendijo” a Julian Assange, el creador de Wikileaks, por “haber sacado a luz toda la hipocresía de la política norteamericana”. No abundó mucho sobre movimientos como el 15-M, del que simpatiza, pero sí aludió a la crisis económica. “No vivimos en un capitalismo global, sino en un casino global. Son los mercados los que deciden. ¿Quién descubrirá el fármaco que acabe con el nerviosismo y la crisis de histeria de los mercados? Al que lo haga, le deberán dar el premio Nobel”, comentó. También habló someramente del papel de la mujer en el Mediterráneo, un “mar cerrado” donde la mujer ha tenido un papel muy reducido vinculado a las tres grandes religiones monoteístas, incluso ahora, en algunos lugares de Europa, aún se mantiene por “la misoginia de la Iglesia Católica y las fuerzas más conservadoras”.

Exigir responsabilidades

Sobre el periodismo, el autor y habitual colaborador de El País, recalcó que hace falta que éste “exija responsabilidades y responsables” de las cosas que están ocurriendo. Por su carácter, admitió que nunca ha deseado recibir premios ni entrar en instituciones como la Academia de la Lengua. Asimismo, precisó que tampoco ha querido ser “una persona próxima al poder, aunque haya podido simpatizar con uno u otro”. Goytisolo cree que el escritor debería tener una responsabilidad social añadida, pero opina que en la literatura destacan siempre los que aportan algo nuevo. “Hay escritores que si hubieran sido buenas personas, no habrían sido luego quienes son ahora”. En este caso, entre los ejemplos, puso a Quevedo, “un mal bicho, el peor”. “Era misógino, antisemita, escribía contra los moriscos, se burlaba de los negros. Acusó a Góngora de judío y homosexual en una época donde hacerlo era peligroso por la Inquisición; sin embargo, escribió los mejores sonetos de amor…”.

El escritor catalán confesó que vive al margen de las nuevas tecnologías. “La verdad es que no sé lo que es un libro digital, es una cuestión de edad”, si bien reconoció que gracias a ellas hay que cosas que no habrían ocurrido, como algunos episodios de la guerra de Bosnia.