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“Hijo, ya puedo respirar tranquila”

Los momentos de alegría por la llegada de los militares fueron patentes en su llegada a Tenerife Norte. / SERGIO MÉNDEZ

INMA MARTOS | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Cuando a la espera se suma la preocupación los días pasan más despacio. “Demasiado lentos”, dicen algunos de los familiares de la cuarta rotación de soldados que llegó anoche de Afganistán. Los 147 militares canarios aterrizaban sobre las 21.30 horas, cansados tras un pesado viaje de trece horas con escala en Estambul, en la terminal de llegadas del aeropuerto Tenerife Norte con la sola idea de reencontrarse con los suyos. En su mayoría jóvenes pero, también, padres de familia, esposos, novios, hijos, nietos, sobrinos… que partieron hace cinco meses hacia un país en conflicto.

Tras la cinta de seguridad de la terminal de llegadas, cientos de personas se agolpaban con pancartas y mostrando su júbilo sin ninguna reserva. En los carteles, se podían leer los nombres de muchos soldados con mensajes de bienvenida tales como; “Hijo, ya puedo respirar tranquila”, o “Te quiero papi”. Cuando los hombres y mujeres comenzaron a salir se desataron lágrimas, gritos y abrazos. Tal fue la bienvenida que muchos de los militares se ruborizaron abrumados por el recibimiento sumado al calor por la multitud. Algunos niños, los más pequeños, miraban a sus padres con expresión incrédula, como si no entendieran lo que pasaba y otros más mayores, se aferraban a sus cuellos sin dejarles casi respirar.

Antes de la salida, el “rompan filas” provocó la alegría de los soldados y la banda de música les brindó un homenaje amenizando también la espera del equipaje. A pesar de la música, no dejaron de oirse los gritos que provenían de fuera.

Cuarta rotación

La de ayer es la cuarta rotación de soldados que regresan y el próximo sábado está previsto que lleguen los últimos. El coronel Juan Sevilla Gómez, al frente de la agrupación apuntó a los días comprendidos “entre el 18 y el 26 como los momentos más duros de la misión cuando se produjeron los desgraciados incidentes que provocaron dos bajas en nuestra agrupación”.

Esos días fueron especialmente duros para los familiares durante los que según comenta la esposa de un soldado de Gran Canaria “nos manteníamos permanentemente pendientes de los medios de comunicación y las noticias que pudieran venir de Afganistán”. Aunque explica, “ellos saben lo que se juegan, es su trabajo y lo han aceptado”.

Los buenos momentos, dice el coronel Sevilla han estado marcados por el “trabajo de cada día y al ver cómo estos chicos están tan bien preparados a pesar de su juventud”. Afirmó que “se han entregado en las misiones, no solo porque les hemos preparado muy bien sino que ellos además han dado todo lo que tienen”.

Objetivos cumplidos

En cuanto a la misión, Juan Sevilla aseguró que “hemos conseguido los objetivos que nos hemos marcado”. Garantizar la libertad de movimiento por las carreteras del país, apoyar al Gobierno afgano en la reconstrucción del país y que las instituciones y en general, el país pueda funcionar, según destaca el coronel Sevilla son algunas de las misiones que se trazaron.

Para algunos de los soldados de esta rotación ésta es su tercera misión y “es probable que nos toque volver de nuevo dentro de tres años”, apuntó.

Antes que ellos, ya estuvieron en Afganistán otros 27 contingentes españoles, no obstante, el actual compuesto por canarios, supera los anteriores en número. La base está en la provincia de Badghis, un lugar “españolizado”, y una zona “relativamente tranquila”, según informaron fuentes del Mando de Canarias. Desde el mes de abril 840 militares canarios han ido viajando al país afgano de forma paulatina para cumplir con las labores de seguridad y cooperación.

“Siempre existen peligros, pero en esta misión la mayor inquietud es por separarnos de nuestras familias”, explicó un miembro de la Aspfor XXVIII (Afganistan Spanish Force).

“Las amenazas de los militares asentados en Afganistán son la insurgencia talibán”, explica el mismo soldado, sobre todo en las zonas de construcción de carreteras que unen unas localidades con otras, controladas por españoles y aliados.

Ayer durmieron todos en casa. Tranquilos.