SOCIEDAD >

“La década de los 70 fue prodigiosa para el periodismo infantil canario”

El periodista José Luis Hernández leyó su tesis doctoral en la Facultad de Ciencias de la Información. / JAVIER GANIVET

ÁNGELES RIOBO | SANTA CRUZ DE TENERIFE

“El mejor ejemplo de periodismo y expresión libre infantil a nivel nacional tuvo lugar en la prensa tinerfeña desde el año 1971 hasta el año 1976”. Esta afirmación es la que defiende el periodista tinerfeño José Luis Hernández en su tesis doctoral, dirigida por el doctor Ricardo Acirón, que fue leída días atrás en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna (ULL).

“Por primera vez en Canarias y en todo el Estado español hay una experiencia en periodismo infantil, hecha exclusivamente por niños, en un periódico generalista”, dijo Hernández, quien matiza que, por lo general, el esquema suelen ser adultos que escriben páginas dirigidas a los niños. Así, el suplemento La isla de los niños, que vio la luz en 1971 en el periódico El Día fue pionero en esta experiencia innovadora que murió a los cinco años de nacer. “A causa de la presión de los poderes fácticos en una época en la que la Dictadura aún pesaba mucho”, defiende Hernández.

La cuestión es que tanto en La isla de los niños como en otras manifestaciones irrepetidas que se dieron en la misma década, como fueron Tiempo de Niños y Tobogán en el vespertino La Tarde, “los niños se expresaban con absoluta libertad de temas de los que los adultos no podían hablar por la falta de libertad de la época”. De hecho, estas publicaciones recogen textos transgresoras relativos a sexualidad, política, medio ambiente, problemas de sus barrios, malos tratos, etcétera., redactados e ilustrados por niños. Por estos motivos, según remarca Hernández en su tesis, el exitoso suplemento infantil, que era seguido por un gran número de lectores niños y adultos, se cerró justo cuando estaba en plena vitalidad. Su coordinador, el maestro Ricardo García Luis, quien recogía los artículos de niños de colegios públicos y privados de las Islas, tenía material para sacar 50 ó 60 números más, pero los poderes fácticos de la época, la Iglesia, y el franquismo aún latente, hicieron que se cerrase la página.

En efecto, el desencadenante del cierre de la página sostiene la tesis. “Se publicó el artículo de una niña que criticaba que en una empaquetadora de plátanos del norte de Tenerife, tirasen la fruta al barranco para que subiera su precio. Eso generó que la CREP se quejase al periódico. La dirección trasmitió la queja a los coordinadores que no aceptaron la censura, y se llevaron esa iniciativa a La Tarde, donde pasó a llamarse Tobogán”. Estas manifestaciones de periodismo puramente infantil estaban conformadas por artículos y habían sido seleccionadas entre los escolares de Tenerife, aunque, también ,y en menor medida, de Gran Canaria y otras islas. Los profesores les sugerían un tema, o no, y los niños escribían y dibujaban con absoluta libertad. Luego se llevaban manuscritos al periódico y allí se maquetaban sin ningún otro tipo de intervención por parte de los adultos. “Estas experiencias no se ha vuelto a repetir. Mi intención es que los medios de comunicación actuales recuperen esta sección elaborada íntegramente por niños”, concluye.

[apunte]

40 años después

Aquellos niños que se expresaban sin tapujos en una época en la que a los adultos se les cerraba la boca, hoy son hombres y mujeres que rondan los 50 años. Casi una veintena de ellos  participa de alguna u otra forma en la tesis de Juan Luis Hernández, a través de sus testimonios y vivencias. Describen la ilusión con la que elaboraban sus, poemas, cuentos y relatos y esperaban a ser seleccionados. Antonio Rizo hoy tiene 47 años y rememora cómo con ocho escribía desde su pupitre del colegio público de El Rosario. “Escribíamos a diario y el profesor seleccionaba los textos”, rememora. Jorge Sosa, por su parte, destaca que escribía sobre experiencias de su vida cotidiana “y, sobre, todo dibujaba”, afirma. El maestro Ricardo García Luis, coordinador del suplemento, tampoco quiso perderse la cita. Aún recuerda como censuraron el suplemento de una manera drástica, y con más de 50 entregas preparadas. “A mí me echaron a la calle a pesar de que mi nombre nunca salió y yo siempre le di prioridad a los niños”, dice, para resaltar: “Es curioso que el proyecto empezara con Franco, en el año 1971, y aguantara todas las embestidas, y luego precisamente, en 1976, en plena transición democrática se diera la situación absurda de su cierre, cuando el Caudillo había muerto un año antes. Es un absurdo tan grande que nunca podré entender”, reitera el profesor. Curiosamente, varios de los asistentes consideran que, todavía hoy, una experiencia parecida podría volver a censurarse…

[/apunte]