matías fonte padilla > biólogo, docente y relaciones públicas

“Las personas recuperarán las ciudades si se retiran todos los vehículos privados”

El objetivo de Fonte pasa por un transporte público ubicuo, atemporal, seguro, barato y sostenible. / S. MÉNDEZ

TINERFE FUMERO | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Con motivo de la celebración de la Semana europea de la Movilidad, este herreño afincado en Tenerife de formación multidisciplinar nos hace vislumbrar un futuro alejado del modelo vigente en el último siglo. La visión lúcida de Matías Fonte Padilla (Caracas, 1970) se traduce en unas propuestas cuyo rupturismo no oculta lo razonable de las mismas.

-¿Por qué, tal y como subraya en su libro El tráfico no tiene solución, defiende que hay que retirar todos los vehículos privados de las ciudades?

“Porque las ciudades están diseñadas para el individuo-vehículo, no para el individuo-ciudadano. Primero fueron para los carros, y luego para los coches. Ahora, ese modelo llega a su fin porque está agotado y es insostenible”.

-¿No es arriesgado hacer un diagnóstico semejante de forma global?

“Es que el problema es global y la solución también. En las ciudades ya no hay espacio, pero es que además la insostenibilidad también es fruto de la contaminación. Porque los actuales problemas ambientales que sufre todo el planeta, calentamiento, deshielo de los polos y demás, es el resultado de ese modelo agotado del que hablamos y que surge en todo su esplendor con la Revolución Industrial”.

-¿Por qué sitúa al vehículo en el centro de esos problemas que describe?

“Está en el centro de esos problemas. Ese modelo del que hablamos, entendido como manera de vivir, me gusta llamarlo car way of life, porque el individuo de nuestra sociedad está inevitablemente relacionado con el vehículo propio, al punto que se resulta hasta un símbolo de nuestro progreso social. Estamos psicológicamente ligados al automóvil, y aunque nos intentan vender nuevas soluciones dado que los problemas de este fin de ciclo no se pueden ocultar, no da para más”.

-¿Y no sería demasiado gravoso un cambio de la magnitud que propugna?

“Es el momento ideal para ir hacia una ciudad comunicada, que no es una ciudad peatonal, sino aquella en la que cualquier ciudadano pueda desplazarse de un punto a otro, tanto dentro de la ciudad como fuera”.

-¿Cómo?

“Con un sistema de transporte público racional, que será todo el que no tenga que convivir con el privado. Ya está bien de atascos, accidentes, contaminación… La única forma es sacar el vehículo privado fuera de la ciudad”.

-¿Describiría las características de ese transporte público?

“En pocas palabras, consiste en lo siguiente. A menos de 200 metros de cada ciudadano tiene que haber un punto de transporte público, que debe cumplir con cinco condiciones. El primero es esa ubicuidad de los 200 metros. El segundo es que sea atemporal, sin horarios, sino que circule en ambos sentidos cada ocho minutos como máximo. El tercero es que sea seguro, lo que está garantizado al contar con el espacio que le resta el transporte privado. El cuarto es que sea barato para el ciudadano, porque el concepto dinero hay que separarlo del transporte. Para eso están las tarjetas-contenedor que permiten hacer cuántos viajes hagan falta. Y el quinto es la sostenibilidad. Ojo, quien diga que un medio de transporte no contamina miente; otra cosa es que sea sostenible”.

-¿Hablamos de guaguas?

“Hay que adaptar la ciudad al ciudadano, luego habrá que detectar cuál es el idóneo. No puede ser igual para una calle principal y amplia que para una pequeña y angosta. Hay guaguas cerradas, abiertas, plataformas, suelos deslizantes…”

-¿Y cómo llevamos las mercancías a los negocios, por ejemplo?

“Hay que aprovechar las infraestructuras que tenemos, como los garajes, reutilizables como intercambiadores para las mercancías de los negocios. En cuanto a las propias, la del ciudadano, sea una mudanza o una compra, la solución la practica usted. ¿O no le llevan la compra o los muebles a su casa en la actualidad? Recuerde que habrá vehículos en la ciudad comunicada, lo que no habrá son vehículos privados”.

-¿Usted predica en el desierto?

“Lo dudo. ¿Sabe que en la zona centro de Nueva York ya no hay vehículos privados?”.

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Una ciudad comunicada… y más habitable

“La ciudad comunicada. Esa utopía en las que las personas y mercancías puedan ser desplazadas de un lugar a otro con rapidez, seguridad, eficacia, económicamente y de forma ubicua y atemporal, sin utilizar transportes privados”. Semejante declaración de intenciones figura en el tríptico que anuncia el libro de Matías Fonte, de título inequívoco: El tráfico no tiene solución.

En su obra, este polifacético autor detalla con holgura los motivos por los que considera anacrónico el modelo actual de ciudad, a su juicio lastrado por una evolución marcada por el desarrollo de la industria automovilística.

En El tráfico no tiene solución, Fonte desgrana sin acritud pero con firmeza los males inherentes a una cultura que denomina, no sin cierta ironía, el car way of life.

En definitiva, un canto a la recuperación de los espacios urbanos para los ciudadanos en el que se pretende romper el mito de que los coches son elementos básicos para su libertad individual y colectiva.

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