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la columna

Adhesión sin información > Manuel Iglesias

   

Lejos de la imagen de una sociedad egoísta con que desde algunas perspectivas se nos presenta de la vida ciudadana, diariamente se muestran ejemplos de cómo muchas personas están dispuestas a dar ayuda o colaborar con iniciativas de otros.

Pero hay que decir que también surge la duda sobre si en ocasiones la solidaridad no tiene algo de ingenuidad en cuanto a dar los apoyos sin indagar demasiado en el meollo del asunto en el que, en mayor o menor medida, nos estamos involucrando. Y la reflexión viene porque en estos días, en la calle del Castillo han instalado una mesa de recogida de firmas al parecer para la constitución de un partido político y hay transeúntes que se detienen a cumplir el trámite solicitado y rellenar con sus datos este reclamo. Nada hay reprochable, pero…

Tras la observación durante algún tiempo se ve como hay quienes participan en la propuesta con una idea muy superficial de en qué lo están haciendo. Apenas se detienen a rellenar el apartado y dar la firma y, por tanto, no entran a valorar mucho los estatutos,programas o fines que tiene aquello a lo que prestan su adhesión.

No se trata de este caso concreto, ni que haya nada que se esté denunciando aquí, porque no hay motivos para desconfiar en las intenciones de estos promotores, sino es una reflexión es con carácter general y con respecto a las adhesiones que se efectúan por una especie de “no decir que no” a quien lo pide, cuando solo se conoce lo que proclaman un par de carteles que, obviamente, tienen un fin propagandístico.

Pero en los textos a los que se presta adhesión tal vez se pueden estar defendiendo cosas con las que si se entra en detalle tal vez no habría tanta afinidad. Repito que no es este caso concreto, pero se puede estar reclamando la pena de muerte, la abolición de una ley, la imposición de un impuesto, expulsiones o hasta la independencia del Cantón de Cartagena, porque es evidente que quienes firman al paso no pueden conocer con detalle cuál es el intríngulis, ni el proceso posterior de su firma.

Porque en esto no todo es bueno. Hay partidos constituidos para tener acceso al padrón de votantes porque sus impulsores en realidad buscaban los nombres y direcciones de millones de ciudadanos, de gran interés para las promociones comerciales. Hay pliego de firmas que se han solicitado para una cosa, casi siempre algo solidario, que luego han aparecido sumados a otros reclamos en el Parlamento para iniciativas políticas exigiendo ciertas leyes, etcétera.

Además de que la firma de adhesión o de compromiso es un asunto delicado, entre otras cosas porque habitualmente hay que dar nombre y número del DNI, con lo cual se facilitan datos que deberían ser un poco más custodiados por uno mismo. Si uno lo hace, que está en su derecho, seguramente convendría informarse bien y tener la seguridad de lo que está rubricando y de su letra pequeña.