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Apoteosis del Diablo en una noche mágica

   

EUGENIA PAIZ | TIJARAFE

FOTO: JONATHAN RODRÍGUEZ (ACFI)

Ninguna de las más de 5.000 personas que en la madrugada de este siete de septiembre se dieron cita en Tijarafe para disfrutar de la fiesta del Diablo, salió defraudada del exultante número, declarado Bien de Interés Cultural y Bien de Interés Turístico. La expectación era máxima minutos antes de la salida del Diablo, que en esta edición convirtió la cita en algo “muy especial” con una recién estrenada carcasa que dio la despedida a la anterior.

Por primera vez en toda su historia, la danza fue protagonizada por dos diablos, uno con el atuendo antiguo, que ha sido protagonista de la fiesta desde mediados de los años noventa. Frente a la representación de lo antiguo, un nuevo diablo, encomendado al resguardo de una carcasa mucho más ligera, elaborada a base de fibra de carbono y realizada por José Mora en Lanzarote. La plaza de Candelaria vibró bajo los pies de los miles de devotos de la fiesta que corrieron, como marca la tradición local, enfebrecidos tras ambos diablos, que bailaron protegidos por un amplio cordón de seguridad durante más de media hora.

Fueron los minutos cumbre de unas fiestas que forman parte de la historia de los tijaraferos, pero también de las miles de personas, hombres y mujeres de toda condición y edad, llegados desde todos los puntos de la Isla. Desde el Ayuntamiento han destacado que “esta noche -por la madrugada del siete de septiembre- los dos Diablos han compartido, por una vez, el espacio de la plaza, despidiéndose el uno y presentándose el otro”. La cita con la danza del Diablo resultó más lucida y apoteósica que otros años por la incorporación de iluminación en los previos y prolegómenos de la gran verbena.

Una vez más, Ricardo García y Ricardo Castro -fueron bajo las carcasas de diablo- el deleite de los asistentes a esta nueva y sorprendente edición, danzando con la aportación pirotécnica de los hermanos Toste.

FOTO: JONATHAN RODRÍGUEZ (ACFI)

El primer Diablo, tal y como se le reconoce en la estética actual, se remonta a 1923. El siete de septiembre de ese año se estrenó la primera carcasa, hecha con sacos endurecidos con lechadas de cal y minada con voladores sin rabo y mechas de barrenos. Fue tal el triunfo del nuevo personaje que, desde esa fecha, permanece en Tijarafe, conservando una tradición que ha perdurado y ha cobrado interés en el ámbito regional y nacional a lo largo de los últimos 80 años. El concejal de Comunicación del Ayuntamiento tijarafero, Ricardo Cáceres, destacaba que “precisamente, por esta presencia en la historia local de Tijarafe y en el acervo cultural canario, la danza del Diablo fue declarada en 2007 Bien de Interés Cultural y en 2011 Fiesta de Interés Turístico por el Gobierno de Canarias”.

Los responsables municipales, que recordaban que el Ayuntamiento tomó el testigo de la organización de este evento a mediados de los años 70, se mostraron satisfechos por el desarrollo de la fiesta, que más allá de la danza del Diablo con la novedad de la intervención “del antiguo y el nuevo”, destacaron el interés mediático que el número despierta, convirtiendo a Tijarafe en centro de atracción para miles de espectadores.

Exhaustos tras una noche de júbilo

La gran sorpresa de este año, con dos diablos que representaban el pasado y el futuro de la fiesta, sorprendió a palmeros llegados desde todos los puntos de la geografía insular. Decenas de tijaraferos, por su parte, cumplieron con la tradición de correr el Diablo animados por la frenética música y las horas previas a la fiesta.

Ambos diablos rindieron pleitesía a la virgen de Candelaria en los minutos finales de la danza con una reverencia en la que se escenifica su rendición frente a la patrona de Tijarafe. El pueblo dormía ayer exhausto tras una noche de júbilo que se prolongó hasta bien entrada la madrugada.