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Basilio Valladares analiza en su pregón el centenario de Tacoronte

   

DIARIO DE AVISOS | TACORONTE

El profesor adjunto de Parasitología de la Universidad de La Laguna y director del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales, Basilio Valladares Hernández, fue ayer el encargado de leer el pregón de las fiestas del Santísimo Cristo de los Dolores de Tacoronte. Una repleta Sala Óscar Domínguez de la Casa de la Cultura de la ciudad acogió, con entusiasmo, el cándido relato que hizo el pregonero en su análisis de la transformación que ha vivido Tacoronte, durante la segunda parte del último siglo y de su centenario.

Basilio Valladares, que nació en el mismo mes de las fiestas del Santísimo Cristo de Tacoronte de 1947, y donde por sus venas corre sangre tacorontera, repasó con emoción su relación con la ciudad. Desde una narrativa en tercera persona el autor dibuja en el relato el Tacoronte que vive desde su tierna infancia hasta el presente.

Un vínculo que nace en las entrañas de la madre que ruega al Cristo por la salud de su hijo que tenía que venir al mundo. Promesa que llega después a modo de recuerdos fugaces primero, pero donde están grabadas las emociones de las gentes, las procesiones, imágenes de su paisaje cuando sólo tenía cuatro o cinco años, y donde se almacena también el viejo tranvía.

El pregonero da luz a los recuerdos en su papel de testigo infantil, marcándole después su vuelta a la ciudad con 22 años, tras graduarse en Farmacia. En ese momento con la curiosidad de ávido hombre de ciencias y el sentimiento de sus recuerdos de la infancia y acompañado de familiares recorre la ciudad palmo a palmo, sus rincones, los sonidos del campo y las campanas de las iglesias, y el aroma de la campiña. Aquí vuelve a palpar la sencillez inequívoca de una gente cargada de humanidad. Pero también de un pueblo que ya mostraba como había sabido salir de la agonía de una guerra y postguerra; y comenzaba a mostrar el principio de una gran transformación. Ello sin perder los valores de su identidad.

La asistencia cada tercer domingo de septiembre, casi de forma continuada a Tacoronte, y entre los aromas de vendimia y carne cochino de las fiestas, permite al pregonero conocer y vivir con los vecinos las transformaciones de la ciudad de cada año.