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Por Alfonso González Jerez >

Bolero

   

Lo más probable es que El Hierro, antes de fin de año, cuente con menos afiliados del PSC-PSOE que lagartos de Salmor. La dirección federal ha amenazado con la expulsión fulminante, inútilmente. Desde el primer momento, desde CC y el comité ejecutivo regional que encabeza José Miguel Pérez se ha puesto en circulación un chiste grotesco que reza más o menos así: si se expulsa del PSC a los cinco consejeros del Cabildo herreño no podrán apoyar la moción de censura contra Belén Allende. Parece una ocurrencia de Chiquito de la Calzada, por la gloria de su madre. Lo que la normativa establece es que los tránsfugas no podrán presentar o votar mociones de censura, pero Alpidio Armas y sus compañeros no son tránsfugas ni lo serán una vez que su expulsión del PSOE se consume administrativamente. Lo que faltaba en un régimen político en el que los aparatos partidarios mangonean sistemáticamente es que los representantes elegidos por los ciudadanos estuvieran sujetos a acatar hasta el último eructo de sus dirigentes. Para eso, oye, que voten exclusivamente los dirigentes de los grandes partidos y nos ahorramos un montón de papeletas, urnas y policías. Contra lo que ocurre en territorios insulares de otras fuerzas coalicioneras, la Agrupación Herreña Independiente siempre ha sido alérgica a pactos con el PP o el PSOE. En sus treinta años de historia AHI nunca ha llevado bien lo de compartir el poder institucional, es decir, el Cabildo.

En el ecosistema político herreño el cabildo es el gran ayuntamiento de la Isla y los tres municipios (antes eran dos), por su modestia presupuestaria, técnica y burocrática, funcionan como oficinas delegadas más o menos parasitarias. Cada vez que ha existido la oportunidad de arrebatarle a AHI los ayuntamientos de Valverde y Frontera conservadores y socialistas han corrido a hacerlo, aunque habitualmente han terminado entre gritos y altercados. Ya en los años ochenta consiguieron desbancar a Tomás Padrón durante unos añitos, con tan malos resultados que le garantizaron un montón de mayorías absolutas a los nacionalinsularistas herreños durante las décadas siguientes. Asombra la torpeza de CC al mostrarse incapaz de incorporar a los cabildos de La Palma y El Hierro a los socialistas. Caerá Belén Allende, pero el pacto regional continuará. Ni para CC ni para la dirección del PSC existe alternativa. Ni contigo ni sin ti. Esto, más que un pacto, es un bolero.