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Canarias, al borde del abismo (I) > Román Rodríguez

   

Señalaba recientemente el expresidente Felipe González que, en medio de la actual crisis económica, Europa “caminaba hacia el abismo”. Y, en consecuencia, consideraba imprescindible asumir “el grado de alarma y de emergencia que la situación exige”.

Considero que ese duro pero realista diagnóstico se puede aplicar con más fundamentos para el caso de Canarias. Estamos apenas a un mes de que se cumpla el segundo aniversario de la presentación, con gran fanfarria mediática, de la Estrategia Integral para la Comunidad Canaria, más conocida como Plan Canarias, por parte del presidente del Gobierno de España con la anuencia del Gobierno canario. Un documento extenso que, tras realizar un crudo análisis de la realidad de Canarias, que compartimos, realizaba una serie de adecuadas propuestas de intervención estratégica en diferentes ámbitos. Pero se quedó en eso al carecer por completo de ficha financiera.

En su presentación, el presidente Rodríguez Zapatero aseguró que ello supondría 2.500 millones de euros anuales en inversión adicionales para el Archipiélago, a lo largo de una década, lo que hacía un total de 25.000 millones de euros.

Algo que, tras leer detenidamente el texto, desde Nueva Canarias denunciamos que no era verdad, pues las promesas carecían de ficha financiera alguna y el documento incluía, además, convenios y programas ya en marcha, y otros comunes para el resto del Estado. Y esa denuncia la hicimos en solitario. Al final, el Plan ha sido un profundo engaño de la Administración del Estado con Canarias y su ciudadanía, que se suma al trato tremendamente injusto que recibimos en la financiación autonómica y en los Presupuestos Generales del Estado.

Decía entonces, y reitero hoy, que, sin embargo, comparto la caracterización de la situación económica y social de la Comunidad Canaria incluida en el apartado I del documento. Y, también, las estrategias apuntadas en él.

Así, se destacaba el enorme crecimiento poblacional de Canarias entre 2004 y 2009 (el 9,6%, frente al 8% de media estatal), la presencia de mayor población joven que en otros territorios y, también, el mayor peso de población foránea, dos puntos por encima de la media española.

En relación con la economía, el texto destacaba que nuestro PIB ha retrocedido en la convergencia con la media estatal del 92% al 88%. Indicando las debilidades de un sector primario que pierde peso relativo en el PIB, un sector industrial de escasa implantación y una construcción en franco declive, frente a un sector servicios que representa casi el 75% de la actividad de las Islas.

Empleo y paro

La situación del empleo es también analizada en el documento. Y se indicaba que Canarias, “como consecuencia de sus estructura productiva y de su lejanía geográfica de la Península, tiene una estructura de empleo y un mercado laboral con mayores fragilidades que la media española”. En este sentido, se recordaba que la tasa de empleo ha sido inferior a la española a lo largo del tiempo, así como el mayor peso de la temporalidad en la contratación. Y se reflejaba la preocupación ante “un paro cercano al cuarto de millón de personas, una tasa de empleo del 46%, un 4% inferior a la media española, y un desempleo que supera el 25% de la población activa, ocho puntos por encima de la media española”. Por otra parte, se indicaba que la renta disponible de las familias canarias es inferior a la de la media estatal, siendo una de las comunidades autónomas con más hogares viviendo bajo la línea de la pobreza. Y otro dato significativo: el incremento de la desigualdad, disminuyendo la proporción de hogares de ingresos medios, mientras crecía la proporción de hogares más ricos y más pobres. Los déficit educativos también eran recogidos en el diagnóstico de la situación de Canarias, recordando que estábamos cinco puntos por debajo en residentes que alcanzan o superan el nivel de educación secundaria superior. Asimismo, se incidía en nuestras altas tasas de abandono escolar y, por el contrario, nuestras bajas tasas de idoneidad: “La proporción de jóvenes de 15 años que está en el nivel educativo que les corresponde es nueve puntos menor que la media española”. El conjunto de datos sobre nuestras circunstancias económicas y sociales dibujaba una situación alarmante sobre la que se hacía preciso intervenir, estableciendo prioridades, para que Canarias no continuara alejándose de los niveles de bienestar medios de la sociedad española.

Transcurridos dos años desde la aprobación del Plan y de la realización de su diagnóstico sobre Canarias, cabe preguntarse qué ha sucedido, hacia dónde han evolucionado las cosas, y cuáles son los parámetros actuales de las Islas en empleo, renta o educación.

Mucho peor

Y la respuesta es tan sencilla como desoladora. Estamos peor, mucho peor, que en 2009. Ya no son 250.000 los parados recogidos en la EPA, un 25% de la población activa, sino 80.000 más, superando los 330.000, el 29,76% (segundo trimestre de 2011). En 2009, cuando fue presentado el Plan Canarias, la economía española retrocedió el 3,2%,y nuestro Archipiélago lo hizo en un 4,3%. En los datos de la contabilidad nacional del pasado año 2010, publicados por el Instituto Nacional de Estadística, se señala que la economía canaria perdió ocho décimas de su PIB y la economía española una, es decir, Canarias retrocedió ocho veces más en pérdida de riqueza que el resto del Estado. Y las previsiones de crecimiento para el año en curso tampoco son nada optimistas, con pequeños porcentajes, inferiores al medio punto, y por debajo de la media estatal.

Seguimos teniendo records en familias con todos sus miembros en paro, así como en personas situadas por debajo del umbral de la pobreza; y la mitad de nuestros jóvenes están en paro. Nuestros parámetros educativos distan mucho de la media estatal; eso sí, ha disminuido el abandono escolar porque ya no existe la tentación de dejar los estudios y marcharse a trabajar ante la profunda crisis y la falta de actividad, especialmente del sector de la construcción.

No parece, por tanto, ninguna exageración afirmar que Canarias se encuentra al borde del abismo y que, si no se actúa pronto y de manera decidida, con un verdadero plan de ayuda estatal, las consecuencias marcarán la vida de las Islas durante décadas.

*Presidente de Nueva Canarias