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Canarias, con ‘c’ de cultura

El despliegue técnico y humano de este fin de semana en ambas capitales del Archipiélago para hacer posible el espectáculo de la banda mexicana de pop rock Maná (nacidos en 1978 como Sombrero Verde, bajo la influencia, como muchos jóvenes de todo el mundo, de The Beatles y Led Zeppelin) ha demostrado una vez más el enorme potencial de nuestra gente ante los retos de una sociedad avanzada, cambiante, llena de incertidumbres. Es importante destacar la existencia de un corpus empresarial (en este caso LM Producciones) con arrojo, sin temor al riesgo, que no tiene nada que envidiar a los grandes magnates del espectáculo que mueven los hilos de las giras mundiales de los artistas más reconocidos, pese a algunos desajustes que se puedan producir en algunos de sus espectáculos como ocurrió ayer con la entrada al concierto. Ésta y otras importantes compañías de las Islas (Rider, Mirmidón, Colorado, Juan Salán,…) han demostrado de sobra que saben cómo lidiar en la jungla de los grandes tiburones para pujar por traer a nuestro Archipiélago a los mejores. Y lo han hecho, con mucho esfuerzo, también con mucho apoyo de instituciones, empresas y público.

En segundo lugar, las instituciones (sin distinción del partido gobernante) han actuado con inteligencia como cortafuegos al enorme sobrecoste que supone traer a las Islas espectáculos y agrupaciones de primer nivel, y han entendido que lo lógico es que las entradas a estos espectáculos nunca sean más caras de lo que costaría a cualquier otro ciudadano español. Pero el presupuesto destinado a cultura que venía aumentando en los últimos años casi ha desaparecido con el estallido de la crisis, hasta convertirse en una de las partidas más sacrificadas de las cuentas públicas para atender los servicios sociales de primera necesidad. Retomar el camino presupuestario perdido en los últimos tres años parece vital, además de una mejor coordinación institucional entre Gobierno, cabildos y ayuntamientos.

Uno de los grandes dramas de nuestra tierra es la poca formación para determinados trabajos. Lo recordaba la propia consejera de Empleo esta misma semana en TelevisiónCanaria: no hay cualificación suficiente. No ocurre lo mismo en la industria cultural. En este sector, ya los tenemos, no hay que ir a buscarlos. Ingenieros, técnicos de máxima capacitación y solvencia, empresas de servicios de logística, transporte, seguridad, luz, sonido, alojamiento, restauración, montaje de estructuras, publicidad artes gráficas, diseño y unos medios de comunicación, como los pertenecientes al Grupo de Comunicación DIARIO DE AVISOS son permeables y proactivos a todo tipo de propuestas y conforman un corpus muy competitivo. Más importante aún es el impacto de nuestra industria cultural como generadora de empleo y de riqueza. La cultura es un motor económico en Canarias, con 2.656 empresas y más de 22.000 puestos de trabajo. En términos de producción, aporta más del 2% del PIB local. Pasa por tanto, mucho más en estos tiempos tan complicados, como uno de los nichos con mayor proyección y posibilidad de engrasar de nuevo nuestro tejido productivo. Aún así, Canarias es un mercado muy pequeño, lo sabemos, pero muy consumidor de buenos productos.

Se demostró nuevamente anoche, en nuestro estadio y el viernes en Las Palmas de Gran Canaria, donde la gira de Maná probablemente haya registrado las dos taquillas más altas de su paso por España, según los datos aportados por la propia productora. Hay problemas innatos a esta tierra, como las dificultades de los canarios que viven en las islas no capitalinas para acceder a los grandes espectáculos que tocan ambas o una de las capitales del Archipiélago. Tampoco se ha trabajado la conexión turismo-cultura, que aportaría miles de consumidores de entre los que nos visitan cada año, ni en la educación (desde la base a la universidad) se ha hecho una apuesta decidida por las artes. Queda, por tanto, mucho por hacer. Desde su fundación, que lo acredita como el primer periódico de Canarias, DIARIO DE AVISOS siempre se ha situado al lado de quienes creen en Tenerife, en estas Islas, de su clase empresarial y de los intereses generales de la población, empujando y animando a las instituciones a que jueguen el rol que deben, sin regalar nada a nadie, pero sin entorpecer las muchas e interesantes iniciativas que nos debieran haber consolidado como una de las escalas imprescindibles de los circuitos internacionales del arte, entiéndase tan ampliamente como sea posible (clásica, jazz, pop, rock, blues, hip hop, dance, teatro, videocreación, pintura o escultura).