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CD TENERIFE > el reportaje

Con vidas paralelas

   

JOSÉ ANTONIO FELIPE | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Cuando CD Tenerife y Albacete Balompié descendieron el curso pasado a Segunda B, ambos se marcaron un claro objetivo: ascender por la vía rápida. Para ello, renovaron sus respectivas plantillas, decidieron llevar a cabo una campaña de abonados basada en la fidelidad de sus aficionados y apostaron por proyectos muy renovados. Ambos clubes quisieron borrar el pasado de manera definitiva. Así, los albaceteños firmaron a 16 jugadores, sólo uno más que la entidad blanquiazul.

Una de las coincidencias más curiosas se encuentra en el banquillo. Antonio Calderón llegó a la Isla después de haber entrenado al Albacete el curso pasado hasta el mes de febrero. Fue destituido. El gaditano no cumplió con las expectativas y, como ha hecho recientemente, admitió su parte de culpa en el descenso a Segunda B.

Paradójicamente, el destino de Calderón fue el Tenerife, rival del Albacete en la lucha por el ascenso. Un ofrecimiento en verano sirvió para que el otrora preparador de la SD Huesca llegara al Rodríguez López.

De la mano de Calderón llegó otro deportista con pasado en el Albacete: Francisco Javier Tarantino. El central, que pudo acompañar a Kike Tortosa hasta el Tenerife, abandonó una entidad, la albaceteña, en la que se había convertido en uno de sus jugadores más carismáticos.

El motivo era sencillo: la oferta insular superaba a la del Albacete Balompié.