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OPINIÓN > POR SERGIO GARCÍA DE LA CRUZ

Controles de droga > Sergio García de la Cruz

   

Si bien los efectos de las drogas pueden variar de una sustancia a otra, no es menos cierto que influyen en nuestra capacidad de comportarnos, y de conducción, siendo más preocupante cuando se produce la mezcla entre ellas.

Las estadísticas en este sentido nos indican que en casi la mitad de los accidentes de circulación mortales estaba presente el consumo de drogas, en las que incluyo el alcohol, al ser considerado como una droga según la definición tipo tomada de la Organización Mundial de la Salud que la define como la sustancia (química o natural) que introducida en un organismo vivo por cualquier vía (inhalación, ingestión, intramuscular, endovenosa), es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central, provocando una alteración física y/o psicológica, la experimentación de nuevas sensaciones o la modificación de un estado psíquico, es decir, capaz de cambiar el comportamiento de la persona. Aunque en el presente artículo trataré de excluir a las llamadas “drogas legales”, principalmente el consumo del alcohol en la conducción, y me centraré en la conducción bajo los efectos de las “drogas ilegales”, siendo las más consumidas el cannabis que es la más usada tanto en España, como en el resto de la Unión Europea, seguidas de la Cocaína, Éxtasis o pastillas, LSD…

No podría obviar en este artículo el proyecto europeo DRUID, un plan muy ambicioso basado en conducción bajo la influencia de drogas, alcohol y medicamentos en el que han participado 36 instituciones de 18 países europeos, entre ellos España. Comenzó el 15 de octubre de 2006 con una duración de 60 meses, y con él se pretende reducir en un 50% el número de víctimas de tráfico, aportando un apoyo científico a las distintas políticas europeas, el resultado que se dará a conocer en estos días en una conferencia final que se celebrará en Colonia (Alemania), y que sin duda arrojara datos interesantes que despejarán muchas dudas, entre ellas, al igual que para el caso del alcohol se hace referencia a las tasas, en el caso de las drogas se hace referencia directamente a la presencia de las mismas en el organismo, con independencia del nivel de concentración.

El Reglamento General de Circulación considera como infracción muy grave (multa de entre 300 y 600 euros, resta de 4 a 6 puntos del carnet y retirada durante un mes del permiso de conducir) circular por las vías objeto de la legislación sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial a los conductores de vehículos o bicicletas que hayan ingerido o incorporado a su organismo psicotrópicos, estimulantes u otras sustancias análogas entre las que se incluirán, en cualquier caso, los medicamentos u otras sustancias bajo cuyo efecto se altere el estado físico o mental apropiado para circular sin peligro.

Pero hasta muy recientemente no ha sido posible disponer de dispositivos sencillos para la detección fiable de consumo de sustancias en vías públicas. Canarias es una de las pocas Comunidades Autónomas en las que, si bien es cierto que habitualmente se hacen controles de alcoholemia, no se realizan para la detección de este tipo de sustancias, controles preventivos que tienen su regulación en los artículos 12 LSV y 28 del RGC. Por otra parte, la negativa a someterse a las pruebas puede ser constitutivo de delito de desobediencia conforme a lo prevenido en el artículo 383 del Código Penal.

Por su parte el Código Penal en su artículo 379.2 castiga al que condujere un vehículo de motor o ciclomotor bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas…, no cabe duda de que el espíritu del legislador es y será igualmente contemplar en vía administrativa el hecho objetivo, sin embargo, sería conveniente una regulación mucho más exhaustiva, aplicándose actualmente en la práctica cuando existen claros síntomas de conducción influenciada. Es cierto que la reciente reforma del Código Penal ha abordado una parte fundamental de la materia, al modificar la Ley de Enjuiciamiento Criminal en lo referente a las pruebas para detectar la presencia de drogas tóxicas en los conductores, que serán realizadas por agentes de la policía judicial de tráfico con formación específica. Se trata del artículo 796 según el cual cuando el test indiciario salival arroje un resultado positivo o el conductor presente signos de haber consumido las sustancias referidas, estará obligado a facilitar saliva en cantidad suficiente, que será analizada en laboratorios homologados, garantizándose la cadena de custodia, pudiendo solicitar prueba de contraste. En cuanto a los equipos analizadores uno de los más utilizados es el Drager Drug Test 5000 -también empleado en el proyecto DRUID-, su fiabilidad y fácil manejo lo convierten en uno de los preferidos, siendo capaz de detectar drogas como anfetaminas, metanfetaminas, opiáceos, cocaína, benzodiacepinas y cannabis, a través de muestras de saliva recogidas mediante un kit de prueba con un colector que se coloca en la boca y se mueve entre la mejilla y la encía para tomar la muestra. Una vez que se haya recogido suficiente saliva el indicador incorporado se pondrá azul y será devuelto al agente quien lo introducirá en el analizador y en unos minutos nos arrojará un resultado positivo o negativo en el display que podremos imprimir. También el Dräger presenta un sistema de contra-análisis que le permitirá contrastar los resultados positivos para recogida, conservación, transporte y entrega de la muestra en el laboratorio que garantiza la fiabilidad de la prueba y evita los falsos positivos.

Se puede dar positivo aunque hayamos consumido drogas hace más de una semana porque hay sustancias que perduran en el organismo aunque no se esté bajo sus efectos. Es decir, aun estando en plenas condiciones para conducir es posible dar positivo, se trata por tanto de una cuestión fundamental para preservar los derechos de las personas, y se compone de DCD-m: un pack con todos los materiales necesarios para la toma de una 2ª muestra, y el servicio DCD-s: de recogida, contra-análisis en laboratorio y entrega del informe del laboratorio con los resultados, manteniendo la cadena de frío y de custodia de la muestra.