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la columna

De lleno en las contradicciones > Manuel Iglesias

   

La polémica sobre el impuesto sobre el patrimonio habrá servido para desviar la atención de la opinión pública (y sobre todo de la publicada y radiada) de otros asuntos difíciles o que pueden ser objeto de críticas, pero a medida de que se comenta más del tema no está claro que sea algo de lo que el PSOE vaya a obtener tantos réditos electorales claros como esperaban.

Se habla de un tributo que se decide reponer ahora, con un efecto en este año, pero que se plasmará en las declaraciones de Hacienda del 2012. Y nos ofrece una nueva contradicción entre lo que se dice un día y se cambia después. No sólo en agosto José Luis Rodríguez Zapatero afirmó públicamente que no volvería este impuesto que ahora repone, sino que, al anunciar el adelanto de las elecciones a noviembre en lugar de marzo, dijo que lo hacía para que en el comienzo de 2012 el nuevo Gobierno, del signo que fuera, pudiera desarrollar su programa sin ataduras. Obviamente, rescatar este gravamen no es precisamente aligerar las cosas al que viene, sino poner obstáculos para complicarlas, si es el PP quien vence, como apuntan las encuestas.

Obtener recursos es necesario, pero ese argumento, que es irrebatible, llevado al lado de la manipulación electoralista nos ha metido en un debate que podría ser trascendente, pero que actualmente es de una inutilidad pasmosa a efectos prácticos, porque ya hay comunidades que han manifestado que no lo piensan aplicar, lo cual reduce su supuesta eficacia. Y ya se verá si eso se transforma en que, por ejemplo, los canarios lo paguemos y otros españoles no. No sé donde se verá en eso lo “justo” de la carga.

Ni siquiera parece cuajar el argumento de su supuesto fin de creación de empleo para los jóvenes con los mil millones que, dicen, se podrían obtener, porque, en el contexto de las posiciones, es obvio que se va a recaudar menos. Pero incluso, aunque fuera una cantidad así, ya la ha tenido el Gobierno en sus manos y no ha hecho un plan de empleo como el que prometen para el futuro. Simplemente, a efectos comparativos, este mismo miércoles en que se hablaba de reponer el impuesto se informaba de la colocación de 3.950 millones de euros en deuda a largo plazo por el Tesoro español. Cuatro veces más. Y cosas como estas suceden casi cada semana.

¿No ha habido hueco en todo estos años para dotar económicamente a tal plan, dado que esta cifra es proporcionalmente irrisoria en relación con los varios cientos de miles de millones de euros que pasan cada año por las manos presupuestarias del Gobierno?

Y en esas contradicciones es lógico que el ciudadano se pregunte por qué este plan no fue hecho antes por Rubalcaba, que ha estado en el Ejecutivo, y tiene que esperar a un futuro tan incierto como es el que se le presenta.