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De talento en el escenario a pedagogo del teatro

   

DAVID SANZ | Santa Cruz de La Palma

Carlos de León (Santa Cruz de La Palma, 1979) está al frente de la Escuela Municipal de Teatro de la capital palmera desde la triste desaparición del añorado Paco Paredes. Un joven actor, de una gran progresión (premio Réplica al mejor intérprete masculino de Canarias), que ahora está centrado en las labores docentes que le absorben la mayor parte de la jornada. “En el poquito tiempo que me queda libre, intento matar el gusanillo con algún proyecto personal, con cortos”, confesó. No obstante, confía en que, “con el tiempo”, tendrá la posibilidad de poder “hacer más cosas”. “De no ser así, me sentiría frustrado si mi carrera como actor se quedara aquí, tengo muchas ilusiones de seguir haciendo cosas quizá cuando la escuela vaya poco a a poco creciendo y pueda contar con más personal que pueda delegar”, añadió.

De León no fue alumno de la Escuela Municipal, aunque sus comienzos en el teatro fue como aficionado en el instituto. Al terminar COU, se fue a Las Palmas para hacer las pruebas y entrar en la Escuela de Actores de Canarias, donde se licenció. Al terminar, estuvo un año en Madrid especializándose en cine, un arte por el que confiesa sentir debilidad. “Yo disfruto mucho haciendo cine, soy muy cinéfilo, pero es imposible ser actor y no subirse a un escenario; esa experiencia directa con el público no te la da el cine”.

Se considera un actor “bastante camaleónico”, que aunque disfruta haciendo comedia, “me encanta también el drama”. “Creo que no estoy encasillado en ningún papel y en Canarias tampoco existe un mercado, salvo raras excepciones, para poder seleccionar y si tienes la suerte de que te llamen para algo te lanzas de cabeza al papel”.

Asimismo, lamenta que la crisis se haya llevado por delante la última edición del Festivalito, que era “una plataforma muy interesante para que actores y directores de la Isla se relacionen con gente de fuera” y el cierre de los cines de Santa Cruz. En lo que se refiere a su labor como educador, reconoce que “no ha sido fácil pasar de ser actor a ser docente”. “Con el tiempo, vas aprendiendo pero lo que intento, sobre todo, es transmitir mi amor por el teatro, que aprendan divirtiéndose y que puedan ver los resultados al final”. Es un profesor orgulloso de su alumnado. Del grupo de adolescente asegura que “hay un grupito que cualquiera de ellos, si quisiera, podría llegar a ser un grandísimo actor”. También destaca que entre los adultos “hay actores y actrices muy buenos”. La sombra de Antonio Abdo y Pilar Rey, los creadores de esta Escuela pionera en Canarias, es muy alargada y de León valora su presencia y la voluntad que le han ofrecido de colaborar con él en lo que necesite. “Antonio y Pilar están siempre ahí”, sentencia.