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Derivaciones históricas y sin concurso

   

Varios cirujanos intervienen en una operación quirúrgica. / USP

VERÓNICA MARTÍN | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Los servicios esenciales de la Sanidad Pública canaria no se entenderían, en la actualidad, sin la colaboración con las empresas privadas a través de los conciertos y las derivaciones tanto de las intervenciones quirúrgicas como de consultas de especialistas o de asistencia crónica. Todos los expertos en economía relacionada con la gestión en materia de salud insisten en que, hoy en día, los servicios sanitarios públicos “necesitan” de los privados. Algo que reconocen desde la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, pese a que ningún portavoz oficial quiera responder abiertamente a este asunto. Fuentes del Servicio Canario de Salud (SCS) explican que “casi uno de cada tres procesos que tratamos en la sanidad pública se resuelven en la privada, por lo que no se entendería en estos momentos una asistencia sin la colaboración de ellos”.

Lo que ha ocurrido en los últimos meses, y seguirá ocurriendo al menos hasta final de año, es una orden más o menos oficial de ralentizar el ritmo de derivaciones. La explicación está en que, según cuenta el nuevo equipo del departamento de Brígida Mendoza, “hay una deuda importante con los proveedores sanitarios de entre 10 y 20 millones de euros y no queremos que se convierta en mayor”. Con toda probabilidad, este montante se trasladará al próximo ejercicio y la ralentización de las derivaciones hará que “la deuda no se nos dispare porque hay que tener en cuenta la reducción del 10% en los presupuestos”, comentan.

Con todo, la relación entre la sanidad pública y la privada siempre ha sido, al menos, polémica. Por un lado, hay quienes piensan que es un bollante negocio propiciado por la Administración sin justificar y, por otro, hay quienes explican que son mucho más rentables económica y organizativamente las derivaciones para reducir las listas de espera que otros sistemas como las llamadas peonadas de tarde en los hospitales públicos que pueden hasta duplicar el coste de una misma intervención en horario habitual.

El sistema de derivaciones actual está ya desfasado. Es algo que se comenta -aunque aún en voz baja- en los despachos de la Consejería de Sanidad y del Gobierno de Canarias. Se debe a la herencia de las transferencias sanitarias del Insalud a la Comunidad Autónoma de Canarias a mediados de los 90. En ese momento, las clínicas concertadas en Tenerife eran Hospiten, La Colina (ahora USP), Capote (recientemente desaparecida) y el Hospital San Juan de Dios. Y así se quedó. Los precios se regulan por una orden anual donde se establecen los máximos por intervención o patología y punto. Sin concurso público.

En el interior de la Consejería de Sanidad ya hay muchos técnicos que insisten en que esta situación se debe regular, tanto para los que están concertados actualmente como para dar oportunidad a los que no lo están. Es muy probable que, en 2012, la Consejería de Sanidad ponga en marcha un concurso público de estas características.

Desde la Administración, se reconoce que “las derivaciones actuales se hacen con un alto nivel de eficacia ya que los hospitales privados cada vez tienen más calidad y las reclamaciones que se realizan en ellos son casi las mismas que para los públicos”. Ya todos han ido adaptándose a las normativas internacionales y presumen de diversas certificaciones de calidad. Por ello, es muy poco probable que pasaran sin problemas el filtro del concurso público que regularía una situación que no es, en absoluto ilegal, pero que no se corresponde con los nuevos tiempos, con el necesario control del gasto y la previsión de ingresos de las privadas.

Con respecto a los beneficios de la relación entre sanidad pública y privada, la gerente de USP La Colina, Marta Belén González, asegura que “lo público y lo privado tienen que coexistir. La sanidad pública no puede dar respuesta a todas las necesidades de la población. Debido al aumento de la esperanza de vida y el crecimiento demográfico, los requerimientos de servicios sanitarios cada vez son mayores. Por ello, mientras no crezcan las infraestructuras públicas, el apoyo de los hospitales privados seguirá siendo imprescindible”.

Es lo mismo que opina el gerente de la Clínica Parque, Francisco Magriñá, quien indica que, en estos momentos de crisis, “para que lo público pudiera atender los requerimientos de la población tendría que incrementar su inversión, algo que recurriendo a los privados, se resuelve a un coste mucho menor”. En Canarias el 36% de las camas hospitalarias son privadas. “Es por eso que, sobre todo en estos momentos, es necesario apoyar la existencia de hospitales privados que son inversiones hechas por particulares y no por lo público y que, en nuestro caso, apuestan por una tierra, Canarias, para invertir, generar puestos de trabajo directos e indirectos”, apunta la gerente de los centros USP en la Isla.

La Consejería de Sanidad también apuesta con la convivencia entre el sistema público y el privado aunque se estén planteando nuevas fórmulas para que la contratación sea más moderna.

Con respecto a los costes, la gerente de USP considera que “resulta más barato para la administración derivar las intervenciones quirúrgicas a la sanidad privada, porque la gestión de los recursos es más racional y eficiente”. Algo en lo que coinciden ambas partes es en la complementariedad de los servicios, a un coste razonable, y con unas reglas del juego claras. También remarcan que es necesario establecer unos precios de antemano en función de las técnicas y el mercado para que la factura sanitaria se pueda encuadrar dentro de unos límites.

Así, veremos si en este 2012 de crisis que se avecina, finalmente habrá cambios en el sistema de concertación entre las entidades públicas y privadas.

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Sin concierto

Hasta diciembre del año pasado, también hubo derivaciones fuera de concierto. La Consejería de Sanidad, para dar respuesta a la gran demanda asistencial y cumplir con la normativa de tiempos máximos de espera, trasladó pacientes a otros centros no concertados. Es el caso de la Clínica Parque, cuyo gerente, Francisco Magriñá, explica quedaban este servicio por las necesidades asistenciales del SCS y que están en disposición de seguir haciéndolo. Magriñá apuesta por la celebración de un concurso público para poder competir en igualdad de condiciones con el resto de los centros privados de la Isla que tienen una categoría similar. En diciembre de 2010, “se pararon las derivaciones” procedentes de las listas de espera quirúrgicas y “claro que nos ha hecho daño, pero como nuestra línea de negocio está, también, en los pacientes que vienen por lo privado, compañías aseguradoras, en las mutuas y en el acuerdo con el SCS en el marco de resonancias magnéticas, seguimos trabajando”.

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