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Dos clubes con solera cierran sus puertas

   

LUIS DE LA CRUZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE

No es 28 de diciembre. Tampoco es la típica broma del día de los Santos Inocentes: es una realidad como la copa de un pino; nadie lo remedió.

El Perico Perdomo, enclavado en pleno corazón de uno de los barrios más emblemáticos de Santa Cruz, como es el barrio de La Salud, está cerrado a cal y canto con un montón de historia dentro: trofeos de toda una época dorada de este club, material deportivo y fotos que ilustran toda la trayectoria de uno de los equipos más importantes de Canarias.

Además de no salir en ninguna de las categorías senior, tampoco lo hará en juveniles y cadetes. Más grave aún es que las escuelas municipales de lucha de la zona se mueren y todo el trabajo de rescate de nuestras tradiciones y cultura canaria, así como el trabajo preventivo con los más jóvenes, también se va al garete. Una auténtica pena, después del trabajo realizado por Moisés Hernández y todo su equipo, que cansados de pedir ayuda, no les quedó otro remedio que abandonar y buscar refugio en otros clubes. Moisés Hernández y, algún directivo más del club capitalino, mataran el gusanillo colaborando con los nuevos rectores del Victoria.

Otro equipo que tampoco participa en las competiciones de Tenerife es el Tacuense. Es otro grande de nuestra lucha. El terrero de Los Mejías será pasto de las telas de araña.