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El balcón del Sur

   

El guía de le excursión explicando el panorama a los senderistas. / DA

VICENTE PÉREZ | GRANADILLA

La costa de El Médano constituye una de las joyas geológicas de Tenerife. El paisaje de este litoral lo domina un antiguo volcán conocido como Montaña Roja, que está catalogado como Reserva Natural Especial, el grado máximo de protección de un paraje en el Archipiélago. Subir a este cráter es una experiencia inolvidable, pues desde su cima se contempla una visión inesperada de toda la comarca de Abona, desde Montaña de Guaza hasta Arico.

Este lugar es un libro abierto de flora costera, desde las plantas acostumbradas a la sal que se encuentran en las playas de El Médano hasta las tabaibas retorcidas por el viento -a modo de sabinas herreñas- que jalonan los costados de la montaña, hasta la misma cúspide.

Este diario la subió recientemente con un grupo de montañeros en una excursión organizada por el Ayuntamiento de Granadilla, en la que participaron senderistas de este y otros municipios del Sur, así como de la capital tinerfeña y de Gran Canaria. Una caminata en la que estuvo presente el concejal de Medio Ambiente, Jacob Donate, y en la que todos los excursionistas siguieron las interesantes indicaciones del guía, José Juan Cano, geógrafo asesor del área municipal de Patrimonio.

La subida a la montaña puede hacerse por varias rutas, pero la más interesante se hace atravesando la playa de Leocadio Machado y siguiendo recto por la costa hasta que se empieza a ascender el cono volcánico.

El descenso, con El Médano al fondo. / DA

Pero antes de emprender la subida se puede disfrutar de La Mareta, una enorme laguna de agua de mar paralela a la playa, con altas dunas que la protegen, formada gracias a la oquedad dejada por antiguas extracciones de áridos para la construcción de la autopista del Sur. Un raro ejemplo de paisaje bello surgido de un atentado medioambiental. También se puede disfrutar de las sismitas, unas formaciones tubulares fosilizadas, casi únicas en el mundo, y que son los restos de un gran terremoto ocurrido hace unos miles de años, que comprimió la arena con el agua de mar y la disparó hacia el aire a través de miles de surtidores.

El ascenso se hace por momentos duro para personas que no estén en forma. Pero el premio, al llegar a un mirador final con una baranda de seguridad, lo compensa todo: gran parte del Sur en un solo golpe de vista, alongados a un abismo.

Al ser un volcán marino, el excursionista cree estar en una torre oceánica mirando a la isla, con la playa de La Tejita a sus pies y el pico del Teide, siempre imponente, coronando el paisaje. La forma de Montaña Roja, cortada por un lateral, se debe a la acción del viento durante la erupción y los desprendimientos por la implacable erosión marina.

Paisaje gran reserva

El espacio natural tiene 166 hectáreas y formar parte de la red canaria de espacios protegidos y los Lugares de Importancia Comunitaria de la Unión Europea.