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Por Román Rodríguez * >

El drama del desempleo

   

La crisis económica ha golpeado duramente en los últimos cuatro años a muchos lugares de todo el mundo. Entre ellos España, sacando a relucir todas las debilidades que se escondían tras el espejo de la burbuja inmobiliaria, y el conjunto de carencias del sistema productivo. En nuestro caso, el de Canarias, el impacto de la crisis ha sido mucho mayor, como demuestran los datos de desaparición de empresas, destrucción de empleo, disminución de afiliados a la Seguridad Social y aumento de la morosidad y de la pobreza.

Frente a una de las más graves coyunturas de nuestra historia reciente considero imprescindible que responsables políticos, económicos y sociales realicemos un diagnóstico acertado del momento que atraviesa Canarias, por descarnado que resulte.

Algo esencial si se pretende aplicar soluciones acertadas que nos saquen de la parálisis económica y de las elevadas cifras de desempleo, sin duda el problema más grave de nuestra sociedad; y, también, de la desesperanza y la falta de perspectivas de futuro para nuestra gente, de manera especial para los jóvenes.

Tenemos la más alta tasa de desempleo de todas las regiones europeas. La mitad de nuestros desempleados llevan más de un año en el paro. La mitad de nuestros desempleados son gente joven. Tenemos la tasa más alta de las familias con todos sus miembros en paro.

Canarias es la comunidad con mayor morosidad. Es, también, la comunidad con mayor tasa de pobreza en relación a nuestros niveles de desarrollo. Y es, asimismo, la comunidad que más riqueza relativa ha perdido; estamos perdiendo un punto por año de Producto Interior Bruto (PIB) en esta tierra.

En el año 2009, cuando la economía española retrocedió el 3,2%, nuestro Archipiélago lo hizo en un 4,3%. En los datos de la contabilidad nacional del pasado año 2010, publicados por el Instituto Nacional de Estadística, se señala que la economía canaria perdió ocho décimas de su PIB y la economía española una, es decir, Canarias retrocedió ocho veces más en pérdida de riqueza que el resto del Estado.

Y las previsiones de crecimiento para el año en curso tampoco son nada optimistas, con pequeños porcentajes, inferiores al medio punto, y por debajo de la media estatal.

Turismo salvador

Hemos escuchado en los dos últimos años afirmaciones que se han demostrado poco acertadas. Entre ellas, las del Gobierno canario que apuntaba a que Canarias saldría antes de la crisis, emulando el comportamiento ante crisis anteriores. O las que señalaban que el incremento del número de turistas iba a tener una incidencia directa, como en el pasado, sobre los otros sectores económicos y sobre el empleo.

Algún dirigente político incluso aventuró cifras: un millón de turistas más al año generarían unos 25.000 empleos. La realidad, tozuda como siempre, ha desmentido categóricamente esas predicciones.

Como decía, se plantea al turismo como casi exclusiva tabla de salvación de nuestra economía. Un análisis de su comportamiento y el del empleo en el período reciente nos muestra un panorama bien distinto. Pese a que el turismo ha sido de los pocos sectores que ha resistido y a que continuará siendo pilar fundamental de nuestro modelo económico. Así, entre enero y junio de este año 2011 Canarias recibió un total de 4.983.000 turistas, casi un millón de turistas más que en el mismo período de 2010, un incremento espectacular del 20,2%.

Empleo

Sin embargo, en la misma etapa, según Egatur, el gasto medio de cada turista se ha reducido en un 4,4%, mientras que en el conjunto de España subía levemente (0,9%).

Vayamos al comportamiento del empleo en ese mismo semestre. El paro registrado se redujo en 2.657 personas. Pero los datos de la Encuesta de Población Activa del primer semestre de 2011 recogen 17.400 parados más, con una bajada de 6.850 afiliados a la Seguridad Social, que son empleos regulares perdidos en la economía canaria. Y en la EPA del segundo trimestre la situación se agrava.

En efecto, supone el peor registro histórico de desempleo en Canarias: 29,76% y un total de 331.800 parados.

En la lectura más exageradamente positiva, el incremento en un millón de turistas se habría traducido en algo más de 2.500 empleos.

¿Cuántos millones de turistas necesitaríamos para acercarnos a la situación de antes de comienzos de la crisis? ¿50 millones? ¿cien? O, visto de otra manera, ¿cuántos años para volver a las tasas de empleo de 2007? ¿diez? ¿quince?

Estoy convencido que, frente a los dogmas que algunos todavía mantienen, la entrada de turistas no impacta tanto sobre los otros sectores económicos y sobre el empleo. Y no es así porque hasta ahora su arrastre afectaba positivamente a un sector, el de la construcción, que precisa mucha mano de obra. Y ahora ya no lo hace.

Antes cuando crecía el turismo tiraba de la construcción hotelera y de la construcción residencial. Ahora no está sucediendo así. Porque no hay demanda ni tampoco crédito.

Es verdad que también influyen otros factores, como el bajo precio de los paquetes turísticos, que impacta negativamente sobre el consumo, o la falta de confianza empresarial, que influye en que no se produzcan nuevas contrataciones.

Pero creo que lo fundamental, y en lo que afecta al conjunto de la economía, es que el turismo no tiene ese efecto de arrastre del pasado.

Considero que padecemos una auténtica quiebra de nuestro sistema económico. Con el consumo interno y la inversión privada paralizada, con un gasto público en retroceso, algo que se recrudecerá aún más en los presupuestos para 2012, y a lo que contribuirá el disparate neoliberal del techo de gasto incorporado por PP y PSOE a la Constitución Española. Y estoy convencido, además, de que Canarias no cuenta con capacidades endógenas, con recursos económicos propios, para recuperar el crecimiento; y que precisa, con urgencia, de transferencias de renta y de capital; y el establecimiento de un gran acuerdo en la búsqueda de soluciones para superar su grave situación socioeconómica. A esto último dedicaré un segundo artículo.

*Presidente de Nueva Canarias