X
LA OROTAVA >

El escaparate de los artesanos

   

La crisis no sólo se lo pone difícil a los artesanos sino también al propio Pinolere. / MOISÉS PÉREZ

NATALIA TORRES | LA OROTAVA

“Si aquí no se vende, no se vende en ningún lado”. Esta es la opinión de muchos de los artesanos que cada año se reúnen en la Feria de Artesanía de Pinolere, uno de los mejores escaparates del Archipiélago y también fuera de él para la artesanía canaria. Este año la cestería es la protagonista de una feria que ve como la crisis no sólo se lo pone difícil a los artesanos sino también al propio Pinolere. La retirada de financiación privada y el recorte de las ayudas públicas ha puesto a la Asociación Cultural Pinolere en la tesitura de tener que cobrar a los participantes el próximo año. Hasta ahora es la única Feria de Canarias en la que los expositores no tienen que pagar por el espacio.

Candelaria Pérez es una de las artesanas de cestería presente en Pinolere, lleva más de 40 años dedicada a la artesanía y 14 acudiendo a Pinolere. “Aprendí de pequeña viendo cómo se hacía”, dice esta artesana de El Sauzal y que elabora sus cestos con afollado, una variedad de laurisilva, que aún va a coger ella misma al monte aunque para conseguirla “hay que caminar mucho”. Esta mujer dedica varias horas al día a la elaboración de cestas de todos los tamaños, “hay que terminarlas en el día porque sino no sirven, no se pueden dejar a medias”.

Nora Pérez es otra de las artesanas protagonista este año en el marco de la cestería. En este caso elabora sus productos con mimbre y varas de junco y lleva 20 años dedicada al arte de la cestería y 12 acudiendo a la Feria. Una presencia en Pinolere que dice tomársela como unas vacaciones, “sales de casa, haces amigos, es una experiencia bonita”, afirma. Como la mayoría de artesanos opina que tienen muy pocas ayudas y están poco promocionados por lo que afirma que “vivir de esto, no vive nadie”. También como otros artesanos se ha visto obligada a bajar los precios de sus productos.

Horacio Fumero muestra en su espacio yugos, arados, cucharas de madera, es lo que lleva haciendo más de 18 años, los mismos que lleva viniendo a Pinolere, feria que considera la “número uno de Canarias”. Trabaja con madera “de aquí y de fuera” porque la de aquí no es buena, “la de pino no sirve para tallar”, explica. También ha tenido que bajar los precios aunque reconoce que, afortunadamente, aún tiene clientes que siguen comprando sus manufacturas. Junto a él se encuentra Donato González, con más de 50 años dedicado a la cestería. Varas de castaño son su materia prima que compra en distintas fincas y al igual que muchos de los artesanos, confirma que “ya no se puede vivir de esto”.

Frente a la experiencia de estos artesanos Pinolere también ofrece juventud e innovación. Raymond Hernández es de esos jóvenes que aprendió el oficio de su padre, tornero de madera. “Utilizamos la madera de los árboles que ya están caídos o que se van a usar para leña y le damos la forma con el torno que la madera nos pida”. Curiosas formas son las que ofrece este tornero, desde joyeros hasta jarrones, todo en madera. La innovación y la diversión la pone Domingo Cruz, cuyo carrusel ecológico, hecho con caucho de ruedas de coches antiguos, hace las delicias de los más pequeños. “Se trata de sensibilizar a la sociedad, hacer ver a la gente que se pueden hacer cosas sin petroleo ni electricidad”, dice. Este tío vivo en el que los caballitos son de caucho, es impulsado por una bicicleta que al pedalear mueve el carrusel.

Su próximo proyecto es también un carrusel ecológico pero en esta ocasión el impulso vendrá dado por el viento a través de las aspas de un molino.