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SANTA CRUZ DE LA PALMA

El feliz centenario de Blanca

   

E. PAIZ | SANTA CRUZ DE LA PALMA

Blanca Frías posa acompañada de dos de sus bisnietos en la celebración de su cumpleaños./ DA

El teléfono en casa de Blanca Frías, que acaba de cumplir 100 años, suena insistentemente. Es ella misma quien atiende la llamada para dar a una de sus tres nietos -que quiere preparar las natillas caseras con la receta familiar- detalle de los ingredientes y el orden en la elaboración. Su nieta no se sorprende porque aunque Blanca tiene días en lo que se muestra más cansada y poco habladora, tiene otros muchos como este, en los que está animada y el tiempo no parece haber hecho mella en su memoria.

Blanca Frías, vecina de la avenida de El Puente de Santa Cruz de La Palma, conserva el espíritu -no podía ser de otra manera, según cuenta una de sus hijas- tranquilo de toda la vida, como también mantiene la tozudez de su carácter, el mismo que la ha acompañado a lo largo de su larga existencia, de la que guarda en su memoria con especial cariño su etapa como maestra en el pequeño colegio capitalino de La Dehesa, hoy sustituido por un centro educativo más grande.

Doña Blanca, como la conocen sus vecinos y amigos, no puede recordar a esta edad, recién cumplidos los 100 años, todos los detalles de su larga vida, pero su hija, que lleva su mismo nombre, es ahora la que relata a la madre los capítulos que ella misma le contó siendo una niña. Por eso podemos saber que, en 1936, poco antes de que comenzara la Guerra Civil, su madre se presentó a las oposiciones de Magisterio, que luego fueron anuladas y que, años más tarde, repetiría para estrenarse en su profesión dando clases durante un año en La Graciosa, convirtiéndose así en la primera maestra de esa pequeña y encantadora isla. Para Blanca, ahora abuela de dos nietos y bisabuela de otros tres, una parte muy importante de su vida ha sido trabajar codo a codo con muchas de sus amigas y primas -todas desaparecidas ya- “en obras de caridad en la comunidad”, prestando ayuda a los más necesitados y siempre unida a los acontecimientos de la parroquia. Todas las semanas recibe la comunión en casa y fue el día de la Bajada de la virgen de Las Nieves en la última edición de las fiestas lustrales, cuando salió por última vez de casa, antes de verse obligada a permanecer en silla de ruedas. Blanca susurra algo, y es entonces cuando su hija se da cuenta de que no nos ha trasmitido un detalle que su madre considera importante: tiene la Medalla al Mérito de la Cruz Roja, que le fue otorgada en 1953, después de la trágica riada del Llanito, en Breña Alta, en la que murieron 23 personas, y donde colaboró para atender a los damnificados.

Los que en su día fueron alumnos de Doña Blanca Frías, conocedores a finales del pasado mes de agosto del centenario de su maestra, le hicieron llegar una emotiva carta en la que destacan, entre sus muchas virtudes, su capacidad para “romper con la palabra” los límites geográficos de la Isla y abrir las fronteras del mundo.

Entre las frases de gratitud a Blanca por parte de los que ahora se han convertido en hombres y mujeres, también muchos de ellos con hijos y nietos, los niños y niñas de la entonces denominada agrupación escolar mixta de Las Nieves, figuran aspectos como la trasmisión de valores tales como la libertad y la convivencia en el respeto mutuo. Todos esos valores fueron también ensalzados el pasado día 26 de agosto, el día en el que cumplió 100 años, y en el que recibió un sencillo homenaje por parte del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma en una fiesta que se prolongó hasta bien entrada la tarde con su familia.