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ALPINISMO > EXPEDICIÓN AL HIMALAYA

El mal tiempo impide a Molowny hollar el Cho Oyu

   

Molowny, alpinista tinerfeño. / DA

ROMÁN DELGADO | SANTA CRUZ DE TENERIFE

No ha podido ser. El reto que se había propuesto Félix Molowny, tinerfeño, bombero profesional y amante de la alta montaña, tendrá que esperar otra oportunidad, si es que la vuelve a tener. Según ha confirmado la familia y el propio alpinista santacrucero avanzó a DIARIO DE AVISOS desde los 5.000 metros de altitud el sábado pasado, las malas condiciones meteorológicas, con fuerte monzón, y las previsiones de que el mal tiempo iba para largo han echado por tierra el proyecto de coronar el ochomil Cho Oyu en el Himalaya, para lo que el tinerfeño Molowny se había preparado con esmero, con detalle y con extraordinaria disciplina.

En la conversación mantenida el citado sábado entre este periodista y el montañero Molowny, desde un campamento en la cota de 5.000 metros de altitud, el también bombero informaba de que el mal tiempo los había obligado a descender desde los 7.000 metros de altitud hasta los 5.000, y que las condiciones meteorológicas estaban haciendo muy difícil cumplir el reto de hollar el Cho Oyu, lo que, de haberse producido, hubiera sido el bautizo de Félix Molowny en un ochomil. Tal y como confirmó ayer mismo la familia del tinerfeño, con la que éste había hablado hacía muy poco tiempo por teléfono, hoy el montañero canario tiene previsto llegar a Katmandú, en Nepal, desde donde tomará un avión con destino final a Madrid. En la capital española conectará con Tenerife, adonde prevé llegar el martes de la semana próxima.

El día de la charla telefónica a través del móvil satélite del jefe de la expedición en que se hallaba el canario, de Fernando Garrido (que no bajó en el grupo de Molowny), el alpinista que trabaja en el Consorcio de Bomberos de Tenerife se hallaba algo cansado por el esfuerzo, por el intenso frío y por las inclemencias del tiempo.

En el transcurso de esa charla, Molowny aún tenía confianza en poder volver a intentar llegar a la cima, pero esa oportunidad se desvaneció tras confirmar que el tiempo en los siguientes días no iba a mejorar y ver cómo todo el trabajo de un año no se remataba ni servía para estrenarse en una cumbre de más de 8.000 metros de altitud, de 8.201 metros, que son los metros del Cho Oyu.

Altísimo riesgo

La experiencia de Molowny fue esos días muy dura, sobre todo porque un compañero de otras expediciones que pretendían coronar el Cho Oyu en esa misma etapa perdió la vida y otros dos se hallaban desaparecidos y se temía por sus vidas debido a que se sospechaba que habían podido ser enterrados por un alud de nieve.
El descenso del Cho Oyu lo realizó el tinerfeño con un montañero de nacionalidad noruega, con el que ayer se hallaba cerca del Tíbet y con el que hoy llegará a Nepal, a Katmandú.

Félix Molowny nació en 1969 en la capital tinerfeña, es padre de una niña y tiene la profesión de bombero. Este alpinista ya había superado cotas de más de 7.000 metros de altitud, y ahora lo intentaba con lo máximo, un ochomil de la cordillera del Himalaya. Este reto ahora tiene que esperar.