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El tinerfeño que acabó con la sequía de títulos en ‘Can Barça’

JOSÉ ANTONIO FELIPE | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Juan Díaz Sánchez es historia viva del fútbol tinerfeño. Quizás a pocos les suena este nombre, pero si les hablamos de Juanito el Vieja muchos recordarán que, cuando el FC Barcelona llevaba 13 temporadas sin lograr un campeonato de Liga, el Vieja resultó vital para hacerse con el mismo en la temporada 73/74 junto a otro tinerfeño ilustre como José Antonio Barrios.

Hasta su llegada al Barcelona su carrera no era demasiado distinta a la de cualquier otro jugador de la tierra: “Empecé a jugar en el Nivaria. Ahí me pusieron el apodo de el Vieja porque era chiquitito y muy morenito de piel. Empezaron de broma y el Vieja me quedé”, afirma sonriendo.

Su pase al Tenerife le permitió debutar con el primer equipo blanquiazul cuando contaba con 19 años de edad: “Yo estaba haciendo el cuartel y jugaba con el equipo de Tercera División, que ahora sería la Segunda B, ascendimos aquella temporada de categoría. Entonces llegó la gran noticia”.

Héctor Núñez, entrenador del CD Tenerife, le comunicó a Juanito la noticia de su fichaje por el FC Barcelona. “Estábamos en la Península de viaje, me miró y me preguntó si cuando yo fuera famoso y jugara en un equipo grande seguiría saludándole de la misma manera que hasta ese momento. Le dije que sí, que por supuesto, porque yo no sabía exactamente de los que me estaba hablando. Al final me lo dijo. Mi alegría fue tremenda”.

“En Barcelona siempre me apreciaron mucho. Desde el día en el que llegué me trataron de forma muy especial porque, imagino, había pocos canarios jugando por allí y yo era una persona muy dada a los demás”. Su debut se produjo, nada más y nada menos, que en San Mamés para suplir la baja de Carles Rexach, todo un símbolo del barcelonismo. “Para mí era todo muy nuevo, pero siempre tuve grandes recuerdos. Cuando llegó Tigre Barrios al equipo me alegré mucho”.

Después de una etapa alegre llegó una que no lo fue tanto: “Fiché por tres años en el Hércules, pero con el entrenador, Arsenio Iglesias, la relación fue mala”. Todo surge por uno de los recuerdos más amargos en la vida de Juanito: “Mi hijo de quince años falleció y yo quería venir a Tenerife porque no estaba bien. eso provocó algunos problemas y al final el presidente decidió que era mejor que me fuera”.
Salamanca sirvió para acabar con su pena. “Jugué allí durante seis temporadas en Primera. Era muy feliz porque hacía lo que me gustaba y la gente me quería mucho. El recuerdo es inmejorable en todos los sentidos”.

Tras la ciudad charra tocaba volver a Tenerife. Otra vez contrato de tres temporadas, otra vez problemas y esta vez es el Vieja el que decide marcharse. “Tuve diferencias con el entrenador y a los tres meses consideré que era mejor dejar el Tenerife atrás. Me marché a La Palma, al Mensajero, y logramos ascender de categoría. Allí decidí retirarme para volver a vivir a Tenerife”.
Su futuro profesional tras el fútbol pasó por adquirir una licencia de taxi: “Antes en el fútbol no se pagaban las cantidades de dinero que se pagan ahora a los jugadores. Tenía varios amigos en esto y me aconsejaron que comprara un taxi y así lo hice”.

Para matar el gusanillo, Juanito entrenó a los niños del Vistabella con el que “sufría mucho” porque lleva “el fútbol en la sangre”, sea en el Camp Nou o en el Silvestre Carrillo de La Palma.