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Electrodos para urgencias incómodas

   

INMA MARTOS | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Un proverbio chino asegura que “la vejiga es el espejo del alma”. Aunque aún no se conoce exactamente cuál es el funcionamiento neurofisiológico del sistema de micción, los estudios existentes al respecto indican que las emociones afectan a este mecanismo que, de alguna forma, está equilibrado con la función cerebral.

No es una enfermedad grave, pero quienes no pueden controlar la vejiga o el esfínter se enfrentan a un día a día incómodo, alerta siempre de la entrepierna y de que los demás puedan notar este trastorno.

El parto suele ser uno de los motivos más comunes para la incontinencia urinaria de esfuerzo. Toser, correr, saltar y reír son acciones restringidas para las mujeres que sufren este trastorno. Estos casos los provoca una contracción de la vejiga a destiempo y pueden solventarse gracias a ejercicios físicos específicos que fortalecen la musculatura del suelo pélvico.

Según indica el urólogo del Hospital Universitario de Canarias (HUC), David Castro, menos común y sin causa aparente, es decir idiopática, es la incontinencia de urgencia que aumenta de forma progresiva con la edad y cuya solución en principio se basa en fármacos y tratamientos destinados a la reeducación vesical tales como hábitos de alimentación; por ejemplo, beber menos líquido, evitar el alcohol o el café, son algunas de las recomendaciones. Asimismo, existen ejercicios de contracción del suelo pélvico llamados de Kegel, que son beneficiosos para ambos tipos de incontinencia, así como los conos vaginales que persiguen, también, el fin de aportar tono a la musculatura. Castro explica que “un pequeño porcentaje de pacientes con incontinencia de urgencia no responde a los tratamientos conservadores” y ello ha introducido en el servicio una técnica de cirugía ambulatoria basada en el implante de un neuromodulador. “La estimulación del nervio sacro a través de electrodos restablece el necesario equilibrio entre los impulsos excitatorios para que se contraiga la orina y los inhibitorios por parte del cerebro”, asegura el especialista. Hasta el momento, se han realizado más de cien implantes en el HUC de este dispositivo transcutáneo de unos cuatro centímetros que se coloca en la nalga.

Sin riesgos

La batería del marcapasos tiene una duración de diez años, y se considera que el tratamiento ha tenido éxito si se logra corregir en más de un cincuenta por ciento la incontinencia. Además, David Castro manifiesta que el riesgo de infección es mínimo y se trata de una operación de cirugía ambulatoria que a largo plazo funciona en el setenta por ciento de los casos. Eso sí, el tratamiento es caro y se indica solo cuando otros tratamientos no han funcionado.

Cuando se coloca el electrodo cerca de los nervios sacros y se produce la estimulación del mismo, aunque no se conoce exactamente el mecanismo de acción, la corriente va hacia abajo y aumenta el tono del esfínter y, además, se producen cambios en el cerebro, lo que se ha demostrado a través de imágenes. Esto ha permitido avanzar en el conocimiento de la fisiología de la micción, sostiene David Castro.

El control del mecanismo de la orina se puede tardar en adquirir en niños: hasta los diez años, una media del cuatro por ciento de niños aun mojan la cama en sueños, y se puede perder en las personas mayores por el envejecimiento. No obstante, la incontinencia de urgencia puede aparecer a cualquier edad.