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Elsa López: “Hagamos que la ciudad sea joven, emprendedora y libre”

J. F. J. / LA LAGUNA

La escritora y presidenta del Ateneo de La Laguna, Elsa López, fue la encargada de abrir ayer el programa de actos de las fiestas del Cristo 2011, con la lectura del pregón de bienvenida. Un texto en el que López declaró su pasión por la ciudad lagunera y durante el cual también recordó a destacados intelectuales, muy vinculados a este municipio y que recientemente han fallecido, como Adrián Alemán de Armas y Mariano Vega.

“La Laguna es una palabra, además de una ciudad, que no puedo dejar de asociar con universidad, cultura y la búsqueda incesante del conocimiento y la verdad cogida de su mano”, señaló López en uno de los pasajes de su intervención, celebrada en el salón de plenos del Ayuntamiento lagunero en presencia de una nutrida representación política y social del municipio. “La Laguna es una ciudad que forma parte de mis sentimientos y de mis añoranzas, pero también forma parte de mis preocupaciones y de mis proyectos”, apuntó.

Y es que hablar de La Laguna tiene un significado muy especial para esta escritora y poeta, ya que fue éste el lugar de residencia de su madre tras salir de La Palma. “Tengo solo la memoria de mi madre y su memoria es ahora la mía. Y cuando escribo sobre el Santuario del Cristo de La Laguna o sobre las aulas de la vieja Universidad o sobre los paseos por el Camino Largo, estoy escribiendo sobre aquella frágil muchacha de apenas 17 años recién llegada de La Palma. Escribo sobre su fe y sus melancolías. De su memoria heredé retazos, anécdotas y silencios que me hacían presentir tristezas de juventud… Heredé esta ciudad”, subrayó la pregonera.
Regreso y augurios

Después de muchos años viviendo en diferentes lugares, principalmente en Madrid, Elsa López se confesó feliz y realizada con su retorno a La Laguna: “Llegar a esta ciudad ha sido volver a un lugar que, de alguna manera, me pertenecía y del que yo formaba parte aún sin saberlo. Y cuando camino por la plaza del Cristo y entro en su Santuario, entro con ella y con ella recorro los caminos que sus manos trazaron. Sus calles son ahora mis calles. Sus plazas, las mías”.

La escritora y poeta también reflexionó sobre el futuro de la ciudad y expresó sus mejores deseos al respecto: “Hagamos de La Laguna una ciudad joven, emprendedora y libre y dejemos que la ciudad brille con solo pronunciar sus nombres. Ayudemos a que sus sueños se hagan realidad. Que los años que vengan nos recuerden por haber sido capaces de confiar en esos sueños. Hagámoslos nuestros”, espetó.

“Ellos (los jóvenes) son quienes harán de La Laguna lo que La Laguna ya es sin saberlo: un faro de luz que atraerá a los viajeros que llegarán a sus puertas, como si de una nueva Alejandría se tratara, a buscar la palabra que les falta y la esperanza que necesitan”, añadió la presidenta de la institución centenaria del Ateneo, que cerró su emotiva intervención con unos versos de Sergio Barreto, a los que añadió un pronóstico: “Un día, no muy lejano, La Laguna será nombrada como la ciudad de los poetas, de los músicos, del arte y el conocimiento”. Así terminó su pregón.