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Esperando las olas

   

La fuerza de las olas no supuso ayer, miércoles, una amenaza para el barrio capitalino. / SERGIO MÉNDEZ

NANA GARCÍA | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Quietud, tranquilidad y sosiego marcaron ayer miércoles la tónica general en el barrio de San Andrés. Este pueblo pesquero, alertado de la llegada de un nuevo oleaje extremo coincidiendo con las mareas de San Miguel, permaneció impasible ante la subida del mar que ‘acariciaba’, pacífico, la escollera de protección de la avenida marítima y su muro de coronación.

Ni siquiera la estridencia de las palas mecánicas de la empresa Áridos Herrera (Aridher, SL), concesionaria de la obra de reparación de los desperfectos ocasionados por las entradas del mar en el talud de protección de la avenida marítima por las mareas vivas que, desde la madrugada del día 29 de agosto al 31, provocaron rebases del oleaje en el litoral de San Andrés y otros núcleos costeros de la Isla, pudo romper con la calma de las olas. Solo esporádicas rachas de viento quebrantaron esta armonía. De hecho, los propios vecinos, ajenos a cualquier peligro, escuchaban ayer con singular complacencia cómo el arrullo del océano amortiguaba el ruido de las piedras cayendo en el interior de los camiones.

Mientras los indicadores de turismo apuntan a un notable incremento de visitantes en la Isla, el barrio de San Andrés parece que ha permanecido ajeno a ese sector que representa el 11% del PIB español. Muy pocos visitantes, ya sea extranjeros como nacionales, se acercaron ayer al enclave santacrucero, donde la mayoría de establecimientos tenía sus puertas cerradas. Una escasa afluencia que ya habían advertido los propietarios de los locales y restaurantes situados en la avenida marítima, muchos de los cuales han sumado a esta situación las pérdidas ocasionadas por el oleaje del pasado agosto.

Avisos de posible riesgo

En las últimas semanas, diversos medios de comunicación de Tenerife habían recogido una serie de declaraciones de varios expertos que advertían del posible riesgo de nuevas inundaciones en núcleos poblacionales que carecen de la suficiente protección, como es el caso del barrio capitalino. Sin embargo, la situación de finales de agosto no se ha repetido estos días, particularmente ayer miércoles, jornada en la que se esperaba la pleamar más alta (sobre las 14.36 horas), según el Anuario de Mareas del Instituto Hidrográfico de la Marina (IHM).

Medidas

“No será para nada un episodio como el que se produjo” hace un mes, explicaba ayer a este periódico Eugenio Fraile Nuez, investigador titular del Instituto Español de Oceanografía, Centro Oceanográfico de Canarias. Al respecto, el experto argumenta que dado que “no se prevé mar de fondo, ni tampoco un oleaje fuerte local, solo tendremos una de las mareas más altas del año, pero nada más”.

Ya lo advertían los pescadores de San Andrés hace unos días, para quienes las mareas de San Miguel, que están consideradas las más altas del año debido a que son provocadas por el equinoccio y la acción gravitatoria del Sol y la Luna, no suponían una nueva amenaza.

Sin ánimo de crear alarmismos, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha optado esta semana por adoptar medidas preventivas que mejoren la seguridad del pueblo pesquero, como colocar unidades de biondas de protección tipo New Jersey frente a los inmuebles más vulnerables o llevar a cabo trabajos de limpieza de la desembocadura del barranco de El Cercado así como de toda la red de saneamiento. Sin embargo, en el día de ayer no se reforzó la presencia de dotaciones como la Policía Local, Protección Civil o ambulancias, más allá de la vigilancia habitual en la zona.

Asimismo, la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar continuaba ayer los trabajos de reparación de la escollera, obras que permanecieron ajenas a cualquier advertencia. ¿Ha llegado la normalidad al barrio de San Andrés?

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Acuerdo local

Los concejales de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife han logrado el consenso de los grupos municipales para la aprobación en el pleno de mañana viernes de una moción institucional en la que se pedirá la declaración de urgencia para las obras de la escollera de San Andrés. El concejal Pedro Fernández Arcila se ha felicitado por haber logrado el apoyo de todos los grupos después de varias semanas de negociaciones, que se centraron especialmente en las condiciones para la creación de una comisión de seguimiento con participación vecinal, extremo que para Sí se puede era fundamental ya que garantiza la intervención ciudadana en el proceso de construcción de la escollera.

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