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Gracias > Fernando Clavijo Batlle

   

Septiembre, en La Laguna, lleva el nombre del Cristo. Esta ciudad está identificada plenamente, desde siglos atrás, con la imagen del Crucificado, cuyo destino está unido al nuestro y lo estará al de las generaciones futuras.

Porque es una figura única, que a su valor religioso, patrimonial y artístico añade el enorme mérito de unir a los laguneros, a los tinerfeños y a los canarios por encima de credos, ideologías y sentimientos. El Cristo simboliza, pues, lo mejor de cada uno de nosotros; aquello que nos hace más grandes y nos ayuda a superar momentos difíciles como los que se están viviendo.

La Fiesta, entonces, cobra todo su sentido especialmente en esta época de crisis, por la que, inevitablemente, se ha visto afectada. Hemos tenido que ajustar, una vez más, el presupuesto, porque como tantas veces hemos dicho nuestra prioridad es la atención a las personas y sus necesidades más urgentes.

Pero, al tiempo, no podemos olvidar que una Fiesta de este prestigio, que se promociona en las principales guías turísticas y que se imbrica profundamente en la historia de la única ciudad Patrimonio de la Humanidad de Canarias, debe mantener su brillantez y su atractivo para los canarios y los visitantes de fuera de las Islas.

Asimismo, no dejamos de lado que se trata de un atractivo más de La Laguna, de un dinamizador comercial importante y de una fuente de ingresos para muchas familias cuya economía gira en torno a la celebración. Por eso es fundamental -y difícil- mantener el justo equilibrio entre la necesaria austeridad y la brillantez de los actos; pero creo, sinceramente, que gracias a la implicación y la generosidad de las entidades colaboradoras, de los colectivos y de los ciudadanos, se ha conseguido.

Por ello, y llegando ya al final de esta celebración única que hace más grande el mes de septiembre, quiero dar las gracias a Elsa López, que llenó de emoción y poesía el salón de Plenos con su hermosísimo Pregón y agradecer, también el trabajo del Obispado y el amor que pone la Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna. Y, por supuesto, a ustedes. Porque siempre conscientes de su papel en el mundo, de la importancia histórica de la ciudad y de la Fiesta, se vuelcan con el Cristo, haciendo cada septiembre único.

Son ustedes quienes con su esfuerzo y generosidad hacen que la Fiesta no pierda su relevancia y su sentido, que se remonta a siglos atrás. Son ustedes quienes consiguen, en cada pueblo y cada barrio de los muchos que tiene La Laguna, mantener la tradición que va más allá de los festejos y que también es, pese a quien pese, cultura, patrimonio, valor etnográfico e historia de La Laguna y su gente.

Por eso quiero aprovechar este espacio para agradecer los enormes esfuerzos que hacen las Comisiones de Fiestas, las Asociaciones de Vecinos, los colectivos culturales y sociales que consiguen, con su trabajo y su generosidad, que no perdamos el importantísimo acervo festivo que en este municipio es rico y amplio.

Mantener el valor de las Fiestas, como cada cosa que hacemos en La Laguna, es un trabajo del que todos somos protagonistas.

Gracias, por ello, a todos.

*Alcalde de San Cristóbal de La Laguna