X
Randolph Revoredo Chocano

Grecia, Constitución

   

Resulta que, según dicen, el 21 de diciembre del próximo año el sol cruza la eclíptica de la galaxia que habitamos, evento que ocurre algo así como cada cien mil años. Al mismo tiempo coincide con el periodo más intenso del ciclo de tormentas solares; es el día en que el calendario Maya termina un ciclo de varios miles de años con una precisión de décimas de segundos.

Todo esto en un panorama en el que la tectónica de la tierra a veces parece desperezarse eruptando terremotos allí y acá, y las economías de todo el mundo por su parte no salen de una para entrar en otra. Alzamiento en países con seculares tradiciones de dictaduras reclamando democracia hace pensar a uno: a ver si se está en las puertas de alto grande.

¿Será Grecia una chispa en Europa? Ya se rumorea el abandono del país de la Unión Europea, o al menos del euro, para usar la devaluación masiva e intensa como salida a unos problemas que no hacen más que crecer. Se queda sin dinero. Y no habrá más hasta que no aclare un plan de reestructuración con sus acreedores, asunto peliagudo porque no se sabe si se consiguió el mínimo de acreedores que voluntariamente está dispuesto a aceptar un cierto grado de impago. Además, tiene que resolver una disputa legal sobre si debe ofrecer garantía para recibir más fondos; algo que tiene un potencial de llegar in extremis a ser un casus belli. Y para rematar la tragedia, una desviación presupuestaria grave.

Como dice el Wall Street Journal, “el peligro está en que los países norte europeos protestan ante la necesidad de más ayuda mientras que el ciudadano griego protesta por más recortes.” Cualquier desenlace parece turbulento. Revolucionario.

Finalmente, en casa, ante tal panorama está la reforma a la constitución. Algo impensable meses atrás. Rápida, indolora, incolora e insípida: ésta no garantiza nada porque plantea excepciones contradictorias con el espíritu de la iniciativa, no calmará a los mercados aunque satisfará la demanda de Merkosy, en su vana esperanza de que los inversores que se juegan su futuro y el de millones de ahorradores en la bolsa lean solo los titulares y no la letra pequeña.
¿Comienza el capítulo final de una era?