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Helados en bici, una idea frustrada

   

Los carritos de helados que se reparten en la zona turística de playa Las Américas han sido prohibidos. | DA

NICOLÁS DORTA | Arona

El negocio es novedoso, atractivo para los turistas y rentable. Se trata de vender helados en triciclo por las calles de los principales lugares de interés turístico, en una serie de zonas localizadas. La idea es de Isidro González y, tras años de espera, en abril el Ayuntamiento de Arona le concede un permiso para realizar su actividad, donde ha invertido 50.000 euros. Sánchez gana dinero, emplea a diez personas distribuidas en diferentes paradas: en los alrededores del hotel La Siesta; en la playa de los surferos, trasera Santiago 3, Mediterranean Resort, el centro comercial Safari, avenida Rafael Puig, Arquitecto Gómez Cuesta y playa de Troya, entre otras. Los turistas compran los helados, se sacan fotos pero comienzan los problemas, las quejas, la supuesta “competencia desleal”.

Sánchez se ve obligado a reducir el número de paradas hasta que el Ayuntamiento, finalmente, revoca el permiso y prohíbe la actividad. Las razones: “Los vendedores no se sitúan en los lugares autorizados; los triciclos están cerca de puestos de venta; no se sitúan preferentemente en los retranqueos; existe el uso constante de la campanilla por algún vendedor”, según dice un resolución municipal del 14 de julio de 2011. También alega el Consistorio que el empresario no ha presentado contrato de trabajo en determinados triciclos, lo que el empresario ya ha resuelto.

Sobre este asunto Isidro presenta alegaciones explicando que de los diez lugares establecidos solo se han dejado cinco y que han sido supervisados por la Policía Local, dice la documentación aportada. Además afirma que los lugares de venta están a más de 100 metros de otros negocios. Se plantea denunciar al Ayuntamiento vía contencioso administrativo por esta situación que considera “una persecución injusta por una idea que he tenido, que alguien quiere copiar, que beneficia al turismo y que en un principio se me autorizó”, explicó a este periódico.

Competencia desleal

Desde el Ayuntamiento consideran que hay algún tipo de “competencia desleal” y que las razones para revocar el permiso son suficientes, aunque también hay alguna postura que no acaba de entender esta situación. Mientras, Isidro expone sus razones: “No entiendo por qué se insiste tanto en apostar por la innovación, por las nuevas ideas y por dinamizar el espacio turístico, si luego a gente como yo no les dejan hacer su función, la que considero rentable no sólo para mí, sino para todos”, dice este empresario. Tampoco considera cierto que sus puestos se hayan salido de los sitios estipulados.

Sánchez, con menos paradas que antes, sigue pedaleando en la calle. “Hasta que no venga un municipal lo haré”, dice. Ya ha planteado su proyecto en Adeje y, según cuenta, se está estudiando la posibilidad con un plan de viabilidad. “Allí estoy inventando otro tipo de triciclos que requieren más inversión, imitando a los barcos de antes, caracterizados en las bicis para vender los helados”, dice.

A sus 54 años, Isidro Sánchez era un parado de larga duración con una buena idea en la cabeza que le ha llevado unos dos años conseguir la autorización para desarrollarla. Solo pide que le dejen trabajar.