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Infraestructuras y puestos de trabajo > Manuel Iglesias

   

Uno de los datos ofrecidos por el vicepresidente del Cabildo tinerfeño Víctor Pérez-Borrego y el director general de Iberostar, Aurelio Vázquez, para hablar de la inminente reapertura del hotel Mencey, fue el del número de empleados que ha ocupado la obra durante el tiempo que llevan los trabajos.

Se informó de que la media había sido de quinientos trabajadores, con algún pico que elevó la cifra hasta las 575 personas dedicadas a esa obra. Esto lleva a dos reflexiones: una, la importancia económica de la construcción cuya actividad, en este caso de rehabilitación de ese tradicional hotel, genera un número de empleos importantes y éstos a su vez un movimiento de dinero en la sociedad, y otra, la consecuente contraria, la de que cuando termine esta edificación van quinientos trabajadores de la construcción al paro, un número que no compensa la contratación de trabajadores para el funcionamiento del hotel, menos de doscientos, aunque, con carácter general, éstos tendrán más continuidad en sus puestos.

Se relaciona esto con unas declaraciones realizadas por el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, en las que señala que las obras del proyectado tren al Sur pueden bajar a la mitad las cifras del desempleo en Tenerife. Tal vez la afirmación parece exagerada, pero no está de más recordar que, cuando se efectuaban las obras del tranvía en Santa Cruz-La Laguna, se hablaba de alrededor de mil personas contratadas en diversos aspectos de éstas, directa o indirectamente. Y tampoco se debe olvidar cómo entonces se protestaba por las molestias y hoy la mayoría ha descubierto las ventajas de este transporte colectivo e incluso se podría decir que, comparativamente, se añoran los ruidos si a cambio tuviéramos esos mil trabajadores ocupados y moviendo la economía.

El tren al Sur es una aspiración de Melchior y probablemente es de los asuntos que lo mueven a aspirar a ganar el escaño de senador, porque la Cámara Alta es un lugar desde donde se tiene más cercanía a los ministros y a los altos cargos que desde las corporaciones de las Islas, aunque sea lamentable decirlo. La financiación está en manos del Estado y es importante tener en cuenta que ese dinero estatal para los trenes no puede ser destinado a otra cosa y la disyuntiva está en que, si no viene para Tenerife, se asignará a otro proyecto en otro lugar, con lo cual la estrategia cerca de la Administración es fundamental para traer miles de millones de euros.

Como apunta Melchior, muy gráficamente, son ochocientos millones al año, más de dos millones de euros diarios, que darían ocupación a las empresas locales y territoriales, generando un gran número de puestos de trabajo.

Las infraestructuras son un instrumento de empleo y de desarrollo en todas partes y es verdad que merecen las inyecciones financieras, no igual, sino mucho más y con más resultados que las que están recibiendo los bancos.