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LA COLUMNA CHURCHIL > POR TINERFE FUMERO

La columna Churchil

   

Verano: no todo es fugaz

¡Ah, el verano y su fugacidad! Las vacaciones imprimen caducidad a las cosas interesantes de la existencia. Parafraseando a Bacon, cuando el romance o la noticia tienen lugar durante el estío se tornan como la belleza: fáciles de corromper y de corta duración. Lo único que perdura del verano son las tradiciones.

El chicharrero y su gusto por el hábitat encharcado

¡Con qué devoción cuidan los chicharreros sus inundaciones, a pesar de que la orografía santacrucera no ayuda! Ya a mediados del siglo XX, esta querencia por encharcar el hábitat llegó a su clímax cuando el océano entró por la ventana de un segundo piso del Cabildo en pleno temporal. Los contenedores acabaron con aquello, pero ahora un museo subterráneo en la plaza de España parchea la añoranza…

Aquel túnel del HUC

El devenir histórico transforma a los pueblos y, por ende, a sus tradiciones. Antes, el chicharrero se asomaba al término municipal vecino para ver cómo, lluvia sí y lluvia también, se inundaba el túnel que había junto al HUC. Y siempre algún vecino se empeñaba en pasar y, claro, el vehículo acababa sumergido gracias a esa impagable joya de nuestra ingeniería vial. El tranvía acabó con aquellas estampas impagables, pero a cambio llevó un oleaje ideal para los surfistas a los barrios con aquellas olas históricas del 1-F junto la cervecera. Si el artista no es el mismo, sin duda se trata de un discípulo.

San Andrés, San Andrés…

Nuestro pueblo pesquero nos recuerda quiénes fuimos y nos muestra cómo somos. A este barrio le basta para inundarse una marea alta. De las de septiembre, pero marea al fin y al cabo. En definitiva: al santacrucero -o mejor, a los poderosos de Santa Cruz- lo único que jamás se le encharcó es la presa de Los Campitos.