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La Iglesia de San Juan vuelve a la vida

   

El párroco, José Bernardo, asegura que “es un sueño ver” restaurado el artesonado de la Iglesia, que el martes preparaban para su reapertura. / DA

VICENTE PÉREZ | ARICO

“Todavía no me lo creo. Es un sueño verla restaurada y poder abrirla de nuevo al culto”. Así de entusiasmado se mostraba el párroco José Bernardo Juan, en la víspera de la reapertura de la iglesia de San Juan Bautista, en la Villa de Arico, un monumento histórico artístico que estuvo cinco años cerrado por el mal estado de las cubiertas.

Han hecho falta más de 347.000 euros, aportados por el Ayuntamiento sureño, para que la iglesia recupere el esplendor de sus tejados y artesonados de madera, un trabajo que hoy podrán contemplar los vecinos en una solemne reapertura.

El acto comenzará en torno a las 19.00 horas, con palabras del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez; el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, y la alcaldesa de Arico, Olivia Delgado, quienes descubrirán una placa conmemorativa de esa ocasión. A las 19.30 horas se abrirán las puertas de la iglesia y el repicar de las campanas anunciará la nueva a los cuatro vientos.

En el templo se vivía ayer una frenética jornada de preparativos, en la que el párroco, con la ayuda de otros sacerdotes, monjas y fieles, trabajaban sin descanso para limpiar los objetos litúrgicos y colocar los santos y vírgenes de nuevo en sus tronos. “Este monumento tiene un valor histórico excepcional, solo la de Vilaflor es más antigua en el Sur, y arquitectónicamente está muy bien construida”, afirma este cura argentino, quien confiesa estar encantado de su etapa en Arico, donde lleva destinado cinco años, al frente de cinco parroquias y 16 ermitas.

Ahora, su objetivo es la restauración de los retablos, que se encuentran muy deteriorados, un reto para el que se necesitarán 350.000 euros, según las estimaciones de un estudio técnico encargado para tal fin.

La alcaldesa, quien se acercó al templo para departir con los religiosos e interesarse por los preparativos de la reapertura, mostró su satisfacción por que se reabra este lugar de culto, destacó el “enorme esfuerzo que ha supuesto en tiempos de crisis” para las arcas municipales y subrayó que se trataba de “una demanda de la población”, en la línea además de “recuperar el patrimonio histórico” ariquero.

La patrona, la Virgen de Abona, ahora en periplo lustral por los barrios, retornará en unos días a un flamante hogar.

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Monumento con tres siglos de historia y arte

La iglesia de San Juan Bautista fue declarada monumento histórico artístico en 1985. El edificio actual data del siglo XVIII, consta de una sola nave, con capilla mayor y dos colaterales en forma de cruz latina, y techumbres artesonados. Iniciado en 1747 por el maestro Juan de Armas, importante alarife de La Orotava, llamado para agrandar el templo, debido al crecimiento poblacional, levantó la capilla mayor que se terminaría en 1755. En ese año se construyó el artesonado y la techumbre de la capilla mayor, por el maestro ensamblador Juan Perera. Juan de Armas labró, además, los arcos de la capilla mayor y de la escalinata del presbiterio, y sentó el arco y la escalera; se hizo la sacristía nueva y se fabricó la nave.

La fachada principal, obra de Juan de Armas, está adornada con frontón de piedra, columnas y cristales al estilo jónico y rematada en cornisa de piedra con pináculos. Por el lado sur tiene adosada una torre cuadrangular de tres cuerpos rematada por un templete octogonal y una cúpula tardíos, realizados a mediados del XIX por Antonio Martín Bautista, ayudado por Los Silvestres, procedentes de Gran Canaria. Entre los tesoros artísticos, destacan la imagen de la Virgen de Abona, de estilo gótico castellano, hallada en la playa en 1722; la Virgen del Rosario, de 1684; una imagen policromada del Cristo de Costa Firme, de finales del XVII, traída de América; la Virgen del Carmen, de escuela gaditana, fechada hacia 1767; San Juan Bautista, talla del siglo XVII.

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