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La oposición de centroizquierda gana las elecciones en Dinamarca

   

EFE | Copenhague

La oposición de centroizquierda encabezada por la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt, ganó este jueves las elecciones generales danesas con el 52,7 por ciento de los votos, según un sondeo a pie de urna del canal TV2, difundido dos horas antes de que cierren los colegios a las 18.00 GMT.

La centroizquierda obtendría 93 escaños, tres más de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta, mientras que el bloque de derecha del primer ministro, el liberal Lars Løkke Rasmussen, se quedaría en 86.

De confirmarse el triunfo, la oposición acabaría con diez años de gobierno de liberales y conservadores, con el apoyo externo del ultraderechista Partido Popular Danés, y Thorning-Schmidt se convertiría en la primera mujer en acceder al poder en Dinamarca.

Según el sondeo de TV2, el Partido Socialdemócrata fue el más votado con el 24,6 por ciento de los votos, pero a pesar de su triunfo obtendría el peor resultado en un siglo, casi un punto por debajo que hace cuatro años.

El Partido Liberal bajaría del 26,2 al 23,6 por ciento, mientras que el Partido Popular Danés mantendría su condición de tercera fuerza política con el 12,2 por ciento, 1,7 puntos menos que en 2005, y los conservadores sufrirían un descalabro pasando del 10,4 al 6 por ciento.

El Partido Socialista Popular, socio de los socialdemócratas, obtendría el 11,5 por ciento, 1,5 puntos menos que en los anteriores comicios.

Los otros dos partidos que apoyan a Thorning-Schmidt experimentarían una subida notable: el centrista Partido Radical Liberal duplicaría sus votos hasta el 10 por ciento y la coalición “rojiverde” Lista Única los triplicaría hasta el 6,6.

La Alianza Liberal también mejoraría sus resultados hasta el 5,2 por ciento, cuando cuatro años antes había obtenido el 2,8.

Aunque el sondeo apunta a un sólido triunfo de la coalición de centroizquierda, a Thorning-Schmidt se le presenta un panorama político a priori complicado, ya que deberá conciliar las posturas distantes de “radicales” y “rojiverdes”, especialmente en política económica.

A diferencia de anteriores comicios, esta campaña electoral no ha estado centrada en la inmigración, sino en la crisis económica y las medidas para mantener el estado de bienestar, tapando el agujero de 47.000 millones de coronas (6.300 millones de euros) en las cuentas públicas que los expertos dicen que hay que cerrar antes de 2020.

El Gobierno apostó por dos programas de reformas que recortan las prestaciones por desempleo, el cheque infantil y las ayudas a estudiantes, y que también pretenden retrasar la edad de jubilación y prejubilación.

Socialdemócratas y socialistas defendieron por su parte una negociación a tres bandas con patronal y sindicatos para aumentar la jornada laboral.

Asimismo, abogaron por instaurar un impuesto para millonarios, aumentar la presión fiscal sobre las pensiones elevadas y subir los impuestos al tabaco y a los alimentos considerados poco sanos.