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Benito Cabrera

La Pandorga y los Caballitos de Fuego

   

Elizabeth Murray -a mediados del s. XIX- dejó constancia del vistoso desfile de La Pandorga, en el que participaban más de doscientas personas con camisas blancas, que portaban farolitos zoomórficos y alegóricos de todos los tamaños. Acto seguido, se quemaban los Caballitos de Fuego, de cuya constancia encontramos referencias en la prensa de principios del s. XX y en programas impresos con motivo de la celebración de las Fiestas del Santísimo Cristo de La Laguna. En Canarias encontramos desfiles similares, siendo los más conocidos los celebrados en Fuencaliente y Tazacorte, donde siguen celebrándose con gran participación. En este último, se tiene constancia de que los bagañetes Eustaquio Pérez y Manuel se inspiraron en Cuba donde trabajaban en el campo y los crearon a su regreso, en principio, para correr los carnavales. Diversas localidades españolas cuentan con tradiciones similares. Es el caso de los Caballets o Morets valencianos. Probablemente, se basan en las evoluciones y ornamentos ecuestres realizados desde la Edad Media en conmemoraciones y homenajes. También encontramos desfiles parecidos en Venezuela o México.

Fabricados con caña y papel, tuvieron un singular protagonismo en las Fiestas del Cristo de La Laguna, más concretamente en la víspera del mismo día (13 de septiembre), donde La Pandorga y Los Caballitos de Fuego llenaban las calles laguneras de colorido y fuegos en una comitiva ritual que se perdió a mediados del siglo XX, por el peligro que entrañaban las luminarias de fuego que portaban los niños que, fabricadas con tan combustibles elementos, la mayor de las veces acababan ardiendo. Hace más de una década, un grupo de personas logramos recuperar este desfile, impulsado actualmente gracias al entusiasmo del Grupo Scout Aguere 70, que vela por mantenerlo. El próximo martes día 13 tendremos oportunidad de disfrutar de nuevo de esta colorista expresión ritual. No falten.