X
ARONA >

La presión vecinal reabre el muelle viejo por las noches

   

El alcalde, la concejala de Los Cristianos, el presidente de la Autoridad Portuaria y el capitán marítimo.| DA

VICENTE PÉREZ | Arona

La Autoridad Portuaria, tras la presión vecinal, ha accedido a reabrir por las noches el muelle viejo de Los Cristianos, donde se ubican los barcos de pesca, así como a dialogar con los vecinos para que se puedan celebrar las tradiciones marítimas, como el embarque de la Virgen o los juegos de barcos, aunque respetando la legalidad vigente.

Así lo informó ayer el Ayuntamiento de Arona tras la reunión mantenida en la capital tinerfeña por el alcalde, José Alberto González Reverón, junto a la edil de Los Cristianos, Marta Melo; con el presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Rodríguez Zaragoza, y el capitán marítimo, Antonio Padrón.

Además de la apertura “indefinida” del muelle viejo, medida que se aplica ya desde anoche mismo (Ayuntamiento y vecinos querían que se reabriera todo el recinto), la Autoridad Portuaria se ha comprometido a reponer la próxima semana los bancos que fueron retirados del entorno de la Cofradía de Pescadores, y a financiar la rehabilitación del mural dedicado a los cetáceos en el puerto de Los Cristianos.

Rodríguez Zaragoza y Padrón mostraron su “disposición al diálogo y la cooperación, para hacer compatible las tradiciones populares con el cumplimiento de la legalidad vigente”. Bajo esta premisa, aseguraron que “en próximas ediciones, no habrá ningún obstáculo para la celebración de las fiestas”. Ambos expresaron la intención de reunirse en octubre con los colectivos y vecinos.

El alcalde y la concejal insistieron en “la vinculación histórica de este pueblo con su litoral y con su puerto, un hecho que debe despertar la sensibilidad de Puertos para que los vecinos puedan seguir disfrutando de sus tradiciones y de sus costumbres”.

La reunión tuvo lugar después de que, hace una semana, surgiera un movimiento social de protesta contra las trabas puestas al embarque de la Virgen y el juego de la sortija (este tuvo que ser suspendido) y contra el vallado del puerto. Así, unas 200 personas decidieron en asamblea recoger firmas para tal fin y, caso de no obtener respuesta, convocar manifestaciones.