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Las discrepancias internas en el PNC se recrudecen y llegan a los tribunales

   

DOMINGO NEGRÍN MORENO | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Las últimas páginas incorporadas al libro de la historia del Partido Nacionalista Canario (PNC) están escritas con los renglones torcidos de las luchas intestinas. Tanto es así que las discrepancias han llegado a los tribunales.

El lunes o el martes de la próxima semana entrará en el registro del Juzgado de Primera Instancia de Santa Cruz de Tenerife una solicitud de conciliación a cargo de los siete expulsados tras su participación en el congreso insular extraordinario, celebrado el 25 de junio en Arona. El escrito va dirigido contra la ejecutiva federal y concretamente contra el presidente nacional, Juan Manuel García Ramos.

El mismo día del congreso, el comité ejecutivo federal del PNC lo declaró “nulo e ilegal” por haberse desarrollado presuntamente “al “margen de los estatutos”. Esta decisión conllevaba la expulsión de los integrantes de la lista y de sus “instigadores”.

Sin embargo, el presidente electo y tesorero de la anterior dirección, Carlos García denuncia que esa medida disciplinaria “no se ha aplicado a los 70 asistentes” a la cita.

En una conversación con este periódico, algunos de los castigados, encabezados por Carlos García, se defienden de los “ataques” del presidente oficial, Juan Jesús Ayala, a quien acusan de “falsear la realidad” y de utilizar a la federal para “tapar sus vergüenzas”.

En una carta remitida a García Ramos, con fecha del 5 de junio, los ahora afectados pedían la dimisión de Ayala y reclamaban un congreso extraordinario. Le achacaban “una dejación de funciones por suspender reuniones de forma unilateral y le echaban en cara sus métodos “dictatoriales”, lo que, a su entender, “impide el crecimiento del PNC”.