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Líquenes canarios como astronautas

   

La investigadora Rosa de la Torre la semana pasada en el Teide / DA

JUANJO MARTÍN | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Cuando el volcán se apaga y la lava se enfría, la naturaleza se afana por reconquistar el estéril nuevo terreno. El primer ser vivo que logra colonizar este territorio, el primero en establecerse y abrir el camino a la vida es el liquen.

Los líquenes son un pequeño ecosistema fruto de la unión entre un alga y un hongo. Esta extraña simbiosis le confiere unas condiciones de resistencia y supervivencia que han llamado la atención de los científicos.

¿Pueden los líquenes sobrevivir en el espacio? Contestar a esta pregunta es parte del trabajo de Rosa de la Torre, investigadora del Área de Investigación e Instrumentación de la Atmósfera del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).

En el año 2005 los investigadores del INTA pusieron en órbita una selección de líquenes a bordo de la misión rusa Foton, una vez en el espacio se expuso a los organismos a las duras condiciones espaciales, prohibitivas para los seres humanos: entre -30 y +30 grados centígrados sequedad extrema, alta radiación cósmica o vacío, entre otras.

A su regreso, los científicos observaron con sorpresa que los “líquenes astronautas” apenas habían sufrido daños biológicos, estaban en perfecto estado después de 12 días de viaje espacial.
Cuando los investigadores del Laboratorio de Bioclimatología-UV pusieron bajo el microscopio a los especímenes comprobaron que los daños habían sido mínimos y que los líquenes seguían realizando todas sus funciones biológicas.

Contaminación

Este descubrimiento abrió la puerta a la teoría de la Lithopanspermia, que afirma que la vida puede ir de un planeta a otro a bordo de meteoritos.

La idea fue propuesta por primera vez por William Thompson en 1871, desde entonces las pruebas de que la vida pudo llegar del espacio siguen creciendo y ya son muchos los científicos que defienden que la vida en la Tierra es el producto de una contaminación extraterrestre. Los investigadores buscan líquenes que sean extremófilos, que soporten en la tierra condiciones extremas, condiciones como las que padecen los seres vivos que han elegido las cumbres de Tenerife para establecer su hogar.

Por eso, los científicos del INTA han puesto su mirada en las Cañadas del Teide. La semana pasada el grupo de investigación dirigido por Rosa de la Torre, en el que participa el Museo de Ciencias Naturales del Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife, visitó el Parque Nacional del Teide con la intención de recopilar especímenes de líquenes de alta montaña.

La investigadora afirma que “hemos encontrado varias especies que a priori nos parecen muy interesantes, ahora hay que estudiarlas y ver si superan las simulaciones en Tierra”. De hecho la investigadora no descarta que algunos líquenes canarios participen en los ensayos que se harán a finales del próximo año en la Estación Espacial Internacional (EEI).

Espacio exterior

Por ahora se ha demostrado que los líquenes y algunas bacterias sobreviven a las duras condiciones del espacio exterior. Ahora, la vista está puesta en saber dónde está el límite.
Rosa de la Torre explica que “por ahora, los líquenes han sobrevivido a las condiciones ambientales espaciales y a los efectos de impacto sobre la superficie terrestre, pero no han sobrevivido a las pruebas que simulan su entrada en la atmósfera”.

De lo que los científicos están seguros es del auténtico potencial de estos organismos para colonizar otros rincones del Sistema Solar. Por este motivo, las sondas espaciales que se posan sobre otros planetas se fabrican teniendo especial cuidado para que ningún organismo terrestre pueda viajar en ellas para evitar contaminar biológicamente los nuevos territorios.