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López puede no presidir Venezuela > Gerardo Daniel Settecase

   

La oposición venezolana sueña desde hace más de una década con recuperar el sillón de Simón Bolívar en el palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo de Venezuela.
Sueño que parece imposible teniendo en cuenta la fuerte hegemonía del oficialista PSUV, del presidente Hugo Chávez, su férreo control sobre la sociedad y lo que ocurre en ella, más la fragmentación de la oposición, en especial de los históricos COPEI y AD, hoy casi un recuerdo. Solo un hombre parece darles alguna esperanza de triunfo a partir de un mínimo atisbo de unidad.

El hombre es Leopoldo López, exalcalde del Chacao de Caracas, y líder del movimiento Voluntad Popular, quien se presentará a las elecciones primarias de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) el próximo 12 de febrero, de cara a los comicios presidenciales, tras anunciar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que el Gobierno venezolano no puede inhabilitarlo pese a los cargos penales que le imputa.

López y la oposición, sin embargo, no tendrán fácil el camino aún cuando todos dentro de la MUD se apartaran a su paso.

El Gobierno, tras conocer la decisión de la CIDH, ha advertido que tal organismo dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA) -que Venezuela integra- carece de moral para juzgarlo, que la palabra final depende del Supremo del país, y que la decisión de la CIDH protege a un corrupto, en alusión a López aún no juzgado ni condenado.

Esta reacción es el comportamiento habitual de un gobierno acostumbrado a calificar de injerencia extranjera a toda decisión en su contra por parte de una institución suprainternacional.

En este caso, la reacción ha sido particularmente dura pues podría convertirse en un caso testigo muy delicado en lo político interno, aún cuando López pueda no ser un candidato capaz de derrotar al presidente Chávez, ya que sentaría jurisprudencia favorable a casi doscientas personas más que, sin condena efectiva en la mayoría de los casos, se encuentran inhabilitados para ser candidatos en elecciones de diversa categoría.

El motivo de estas inhabilitaciones han sido sus fuertes posibilidades para derrotar a candidatos del chavismo a nivel municipal o de estado, lo cual es, para el oficialismo, el germen de lo que consideran la contrarrevolución, por lo que se han buscado causas penales para imputarlos. Algunas ciertas, otras no. López es un peligro para Chávez. No electoral directo sino político a medio plazo, al posibilitar la nulidad del resto de las inhabilitaciones y a partir de allí ser el germen de esa contrarrevolución. Y Chávez es lo bastante inteligente como para comprenderlo y reaccionar. Y por una o por otra, porque no lo dejará Chávez o porque no podrá derrotarlo, López no será presidente de Venezuela.

gerardoctkc@gmail.com