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ARONA

Los bares de Los Cristianos, en guerra contra las tórtolas

   

VICENTE PÉREZ | ARONA

Los bares y restaurantes de Los Cristianos tienen unos clientes poco deseados y demasiado asiduos: las tórtolas. La proliferación de estas aves causa molestias en los establecimientos, porque se llegan a posar en las mesas y las sillas en busca de alimento y estropean con sus excrementos el mobiliario público y privado.

Así lo denunció ayer la Zona Comercial Abierta de Los Cristianos, cuyo presidente, Carlos Magdalena, ha pedido al Ayuntamiento de Arona que tome medidas para controlar la superpoblación de estos animales. “Se trata no sólo de un incordio para los comerciantes y sus clientes, sino también de una cuestión de salud publica; y lo que no podemos hacer, por razones obvias, es ponernos nosotros, los empresarios, a matarlas”, explicó el representante de esta patronal, que reúne a unos cien negocios.

Magdalena recordó que en su día, por mediación del Ayuntamiento, una empresa dedicada a estos fines llegó a instalar unas jaulas para reducir el número de tórtolas en Los Cristianos, pero la situación ha vuelto a descontrolarse. “Aquella medida”, aseguró este empresario, “no resolvió el problema, que no ha tenido la solución deseada, por lo que queremos abordar este asunto en una próxima reunión con el Ayuntamiento, en la que trataremos también cuestiones como la proliferación de cucarachas, la necesidad de más mejoras en el servicio de recogida de basura y las fachadas sin enfoscar”.

La Zona Comercial Abierta señala además que los excrementos de estas aves “estropean las farolas colocadas con la última remodelación de las calles, así como la cartelería y las fachadas”.

El gobierno municipal tomará nota de esta petición de los comerciantes, aunque considera que no se puede hablar de una situación grave. “No hay plaga de tórtolas, pero analizaremos la magnitud del problema; si hubiera una gran cantidad de estas aves, se notaría más su impacto y creemos que no es así”, manifestó ayer el concejal de Medio Ambiente, Antonio Sosa.

El edil explicó que “la única solución es cazarlas con unos instrumentos preparados para este fin, e incluso hay empresas que se dedican a esta actividad, como se hace en las grandes ciudades, donde sí se ha convertido en un problema grave e incluso está prohibido alimentarlas”.