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Los cosecheros prevén dar papas en Santa Cruz el jueves, como protesta

   

Explotación agrícola de papas, en el norte de Tenerife. | DA

ROMÁN DELGADO | Santa Cruz de Tenerife

Se acabó lo que se daba. Los agricultores de papas de la isla de Tenerife no aguantan más y ya, tras tramitar los permisos oficiales correspondientes, han despejado la equis.

Tal y como avanzó ayer a DIARIO DE AVISOS el presidente de la Cooperativa Agrícola y Ganadera de Benijos (La Orotava), Octavio Dóniz, el jueves próximo se prevé que empiecen las protestas de los cosecheros de papas por “la incapacidad” de las instituciones públicas (la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife) de hallar soluciones para que se puedan vender de una vez, y a precio justo, los millones de kilos de papas del país que aún están en cámaras e instalaciones de las entidades productoras de Tenerife, más de tres millones de kilos.

Según indicó ayer el presidente de la Cooperativa de Benijos, que es además uno de los hombres fuertes en la organización de productores de frutas y hortalizas denominada Aprofhote, la que acapara más de la mitad de la producción de papa en Canarias, la secuencia de las acciones de protesta programadas se inaugura el jueves en la rambla que separa los edificios de Presidencia del Gobierno y Múltiples II, en Santa Cruz, lugar que los agricultores ocuparán para regalar las papas que hoy no pueden vender. Luego, el mismo día y por la tarde, toca Mercatenerife, donde se prevén acciones de más calado contra la papa que llega de fuera.

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De mal en peor

Reunión para el martes. El consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, Juan Ramón Hernández, ha convocado a los representantes de las principales entidades productoras de papas a una reunión de trabajo el martes próximo, a partir de las 9.00 y en la sede santacrucera de Agricultura. Juan Ramón Hernández informará de sus gestiones con la gran distribución y con los importadores.

Sin precio y casi sin venta. La papa del país se vende, pero a un ritmo muy lento y a un precio que, ni por asomo, alcanza el mínimo requerido por los cosecheros: al menos 0,40 euros por kilo, para no perder o perder lo menos posible. La llegada de papa de fuera, cada vez más importante y que las negociaciones con los operadores no han conseguido frenar, no ayuda en nada a terminar de comercializar la oferta local. De seguir la coyuntura actual, la venta del tubérculo propio se demorará hasta diciembre, con precios de risa.

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